TÉCNICA DEL GOLPE DE ESTADO

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Técnica del golpe de Estado es un libro publicado por primera vez en 1931,  cuyo autor es el periodista y escritor Kurt Erich Suckert, que escribió este libro bajo el seudónimo de Curzio Malparte.

Según la mirada de Curzio Malaparte, en cualquier democracia puede producirse un golpe de Estado, pues considera que para que haya un golpe de Estado, es necesario tomar el control de los puntos estratégicos de la institución política por excelencia.

Para llevar a cabo la conspiración, es necesario operar con poca gente, concentrando los esfuerzos en los objetivos principales y contar con la huelga general como un elemento clave de la insurrección.

Al mejor estilo de Catilina, los grupos insurrectos pueden aprovecharse del descontento de un sector importante de la población, para que le sirva de apoyo y puedan llevar adelante la conspiración.

Malaparte relata cómo fue la táctica de Trotsky en Rusia y también como fueron las operaciones en otros países como Italia.

En Rusia, el gobierno Kerensky se ocupó de mantener el control de los lugares donde funcionaba el aparato político del Estado, pero Trotsky controló el servicio telefónico, el telégrafo, las estaciones y los puentes. En Italia, el gobierno era apoyado por los sindicatos de Giolitti y también por la policía; sin embargo, los fascistas pudieron controlar a ambos grupos. Tomaron el control del sistema ferroviario y de esta manera, pudieron ir en trenes hasta la capital italiana para deponer al gobierno de Luigi Facta. El entonces rey de Italia Víctor Emmanuel III, al tener la ciudad de Roma ocupada por los fascistas, le dio instrucciones a Mussolini para que haga la conformación del gobierno y así se consolidó el golpe.

Todas estas operaciones tienen algo en común: tomar el control de los servicios públicos y las telecomunicaciones.

En la actualidad, el control de las telecomunicaciones es un elemento fundamental para poder influir con eficacia en opinión pública. Por eso no sorprende que en algunos casos se hable de golpe de estado y de prensa. Esta última puede convertirse en un instrumento clave para influir cultural y psicológicamente en la ciudadanía, utilizándose la desinformación, la propaganda política y la viralización, a través de las redes sociales.

De esta forma, la versión actualizada del aquel control que hizo Trotsky del servicio telefónico y del telégrafo, es el control las nuevas tecnologías, que pasan a ser elementos decisivos, por la posibilidad que ofrecen de crear rápidamente textos, fotos y videos para difundirse inmediatamente, convirtiéndose en verdaderas armas de guerra que pueden utilizarse de un bando y de otro, en donde el contar con tecnología en calidad y cantidad, puede ser determinante en el resultado de la contienda.

Comenta Malaparte, que Trotsky consideraba que la táctica insurreccional no depende de las condiciones generales en las que se encuentra el país, sino en saber aprovechar la existencia de una situación favorable para dar iniciar a la insurrección.  Y la acción insurreccional tiene que comenzar, con la ocupación de los órganos técnicos de la maquinaria del Estado.

La instalación de un gobierno de facto da lugar a un nuevo régimen político legal. Por eso, Mario Justo Lopez señalaba que jurìdicamente hay golpe de Estado, cuando existen actos que no están encuadrados en la normativa institucional vigente.

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