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Santos

San Cayetano de Thiene

El santo de la Providencia.

Cayetano fue un sacerdote italiano, nacido en Vicenza, que fundó la Orden de Clérigos Regulares o de los Teatinos.

La orden fue fundada para renovar el espíritu y la labor misionera de los sacerdotes.

San Cayetano consideraba que la Iglesia debía contrarrestar la Reforma Protestante y servir a los más pobres.

Por eso decía: “Lo primero que hay que hacer para reformar a la Iglesia es reformarse uno a sí mismo”.

Un gran devoto de la Eucaristía.

San Cayetano fue ordenado sacerdote a los 33 años y tenía un respeto tan grande por la Santa Misa, que se dedicó tres meses para prepararse para su celebración.

El santo adoraba a Jesucristo muy devotamente en el Santísimo Sacramento, recordando la santa infancia del Señor.

Por esa razón, la imagen preferida de San Cayetano era la del Divino Niño Jesús.

Su vocación por ayudar a los pobres y los enfermos.

El santo fundó la organización de beneficencia Monte di Pietà, que prestaba dinero a personas muy pobres a muy bajo interés,  para luchar contra os usureros.

Esa organización, luego fue el Banco de Nápoles.

El santo sacerdote, también se dedicó a a atender a los enfermos en los hospitales, especialmente a los más abandonados y despreciados.

Su Festividad.

San Cayetano partió a la Casa del Padre, el 7 de agosto de 1547, a los 66 años, fecha en que se celebra su fiesta patronal.

ORACIÓN A SAN CAYETANO.

¡Amado San Cayetano, Patrono de la Providencia!, no permitas que en mi casa me falte la subsistencia y de tu generosa mano una limosna te pido en lo temporal y humano.

¡Oh glorioso San Cayetano!, Providencia, Providencia, Providencia.

(Aquí se pide la gracia que se desea conseguir)

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Jaculatoria: Glorioso San Cayetano, intercede por nosotros ante la Divina Providencia. Amén.

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Santas

Santa Rita

La santa de los imposibles.

Esta gran santa fue esposa, madre y religiosa, que siempre deseó para ella una vida religiosa como monja, pero sus padres la casaron a los 14 años.

Durante su matrimonio Rita sufrió mucho porque recibía numerosos maltratos. Tuvo dos hijos.

Tanto su esposo como sus hijos fallecieron y entonces Rita, ingresó al convento de las agustinas en Cascia,  donde observó una vida penitente y de mucha oración.

Su vida religiosa

Siendo parte de las hermanas agustinas, Santa Rita recibió de manos de Cristo los estigmas y las marcas de la Corona de Espinas en su cabeza.

Santa Rita pudo sanar se de las heridas que le quedaron pero pasó los últimos años de su vida, luchando contra las infecciones en la sangre.

Además, durante cuatro años tuvo que quedarse inmóvil en la cama, a causa de una grave enfermedad, que la hizo padecer muchos dolores.

El símbolo de Santa Rita

Durante su tiempo de casada, su marido le prohibió salir a darle de comer a los pobres.

Un día cuando salía de su casa con pan bajo sus ropas, fue interceptada por su marido, quien le quitó el vestido.

Pero en vez de encontrar el pan, encontró rosas. Se había producido un milagro.

El final de su vida

Cuando fue su prima a visitarla, le pidió que le llevara una rosa del jardín del convento, en pleno invierno.

Sorprendentemente,  su prima encontró un pimpollo y se lo llevó, representando el amor de Cristo hacia la santa y su capacidad de interceder por causas imposibles.

Producida su muerte, Santa Rita no fue enterada, su cuerpo incorruptible se conserva como reliquia.

Fue canonizada en el año 1900, por el papa León XIII.

Su fiesta se celebra el 22 de  mayo.

ORACIÓN A SANTA RITA

¡Pura y humilde Santa Rita! Te elevo mi plegaria,

con la confianza de que siendo tu la Mediadora de los imposibles, me obtendrás del Señor la gracia que te pido.

En ti me recuesto, en este momento difícil que estoy pasando,

porque sé que encontraré en ti, alivio y consuelo.

Ruega por mí, amada Santa Rita.

Amén.

Medalla de Santa Rita de Casia

 

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Santas

Santa Juana de Arco

Patrona de Francia.

Santa Juana era hija de un campesino y fue educada en la fe por su madre.

Cuando salía a recoger flores al campo, tenía visiones donde veía al Arcángel San Miguel,  a Santa Catalina y  a Santa Margarita.

En esas visiones todos le decían a la joven de catorce años, lo siguiente: “Tú debes salvar a la nación y al rey”.

Francia en ese tiempo (siglo XV), estaba invadida por los ingleses.

Ante el pedido que recibió en esas visiones, quiso hablar con el rey de Francia, que después de algunas dilaciones la recibió.

Sólo quedaba en pie la ciudad de Orleans y Santa Juana le pide al rey Carlos, que la pusiese al frente de las tropas a lo que el rey accedió.

La liberación de Orleans

Santa Juana manó a hacer una bandera blanca, que tenía los nombres de Jesús y de María y se puso al frente de las tropas marchando hacia Orleans.

Los franceses lograron expulsar a los ingleses de Orlenas, además obtuvieron otras victorias,  que le permitieron al rey Carlos VII, ser coronado como rey de toda la nación.

Santa Juana fue considerada como una heroína nacional.

La falsa acusación

A pesar de las victorias obtenidas, París seguía en poder del enemigo.

Juana fue hasta allí, pero a causa de envidias el Rey Carlos VII, le retiró las tropas y Juana fue herida y tomada prisionera por el enemigo.

Los ingleses la sometieron a todo tipo de tormentos y la acusaron de brujería.

Esa acusación era muy típica, cuando se quería hacer desaparecer a una persona.

La muerte en la hoguera

Santa Juana fue amarrada a un poste, donde había una hoguera encendida,

Murió lentamente rezando e invocando al Arcángel San Miguel.

Despues de su muerte, el papa Calixto III, inició una investigación donde pudo comprobarse que Juana de Arco era inocente y se declaró que la condena fue injusta.

Santa Juana fue canonizada por el papa Benedicto XV y su festividad es el 30 de mayo.

ORACIÓN A SANTA JUANA DE ARCO

¡Oh Valiente y Gloriosa Santa Juana! Ruega por mí.

Ayúdame a tener el coraje necesario, para poder enfrentar las tribulaciones de cada día.

Ayúdame a tener siempre la mirada en Cristo Jesús y que siempre busque el amparo de María Santísima.

Me encomiendo a tí confiadamente, sabiendo que no dejarás de interceder ante el Señor, para que me mantenga firme en la Fe.

Amén.

Santa Juana de Arco. Reina, virgen y mártir