Categorías
Santos

San Hugo de Grenoble

El Obispo Humilde y Piadoso.

Hugo de Grenoble fue un obispo francés que se destacó por su gran humildad y por ser un gran pastor de almas.

Además, contribuyó para que San Bruno, fundara de la Orden de los Cartujos.

Nombrado obispo en una diócesis en estado desastroso

Hugo fue nombrado obispo a los veintiséis años aún sin estar todavía ordenado, debido a su fama de hombre muy humilde y piadoso.

Cuando el nuevo obispo llegó a la diócesis, la encontró en muy mal estado, por lo que intentó poner orden sin tener éxito.

El santo quiso dejar la diócesis, pero el Papa se lo impidió.

Entonces continuó con su arduo trabajo, que finalmente daría frutos y que se caracterizó por la ayuda a los pobres.

Su Festividad

Se celebra cada 1 de abril.

ORACIÓN A SAN HUGO

Oh San Hugo de Grenoble, obispo lleno de humildad y caridad,

nos encomendamos a tu santa intercesión para pedirte que nos ayudes a perseverar en la Fe y en la Caridad, para que podamos merecer participar junto a ti de la Gloria de Dios en el Cielo, por toda la eternidad.

San Hugo, ruega por nosotros.

Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Categorías
Santos

San Bruno

El fundador de los cartujos.

San Bruno fue un monje que nació en Colonia (actualmente ciudad de Alemania), que fundó la orden de los cartujo y se lo considera patrono contra las posesiones demoníacas y contra los maleficios.

Los comienzos

Bruno fue profesor de filosofía y teología en la escuela de Reims y luego fue nombrado obispo de esa arquidiócesis.

El santo rehusó ser nombrado Arzobispo de Reims porque se sentía más atraído por llevar  una vida austera y solitaria.

El monje fue en busca de San Hugo de Grenoble, quien conduce a Bruno y sus compañeros a un lugar muy solitario de su diócesis.

La primera Cartuja

En el lugar adonde fueron conducido por San Hugo,  los monjes dan inicio a un muy austero modo de vida monástica, donde se combina la vida eremítica con la vida en comunidad.

El nombre de Cartuja deriva del nombre del lugar (Chartreuse, en francés; Cartusia, en latín).

El modo de vida cartujo

Los cartujos viven según la regla de San Bruno, que se caracteriza por lo siguientes: el silencio perpetuo, levantarse a media noche a orar por más de una hora, rezar a las cinco y media de la mañana en coro en la capilla durante una hora, repitiendo el ritual al mediodía y al atardecer, nunca comer carne ni tomar licores, solamente recibir visitas una vez al año, dedicarse varias horas al estudio o a tareas manuales y vivir totalmente aislados del mundo.

Su último tiempo

San Bruno vuelve a la vida monacal y solitaria, falleciendo el 6 de octubre de 1101, luego de vivir en Roma por pedido del Papa Ulpiano II,

Novena a San Bruno

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oh glorioso San Bruno, a quien Dios confió el cuidado de mi salvación, cuando en el santo Bautismo, me adoptó como uno de sus hijos, concédeme por tu intercesión, la gracia de llevar una vida acorde con las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo.

Ayúdame, caritativo protector de mi alma, a recuperar la gracia del Bautismo que he perdido debido al pecado,

Que por tu santa intercesión, Dios me conceda la ayuda y la gracia que necesito para imitar fielmente Sus virtudes.

Te ruego me protejas de todo mal y no me abandones en la hora de mi muerte. Amén

Realiza tu petición.

San Bruno, monje humilde y protector en toda la adversidad, ruega por mí y ayúdame a alcanzar la gracia que con Fe te solicito.

Reza un Padrenuestro, un Avemaría y un gloria.

Amado Dios mío, que llamaste a San Bruno para que te sirviera en soledad, concedele por su intercesión, que en medio de los cambios de este mundo, podamos mirarte solamente a Ti.

Por Jesucristo, Nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Categorías
Santos

San Bernardo Abad

Religioso y Místico.

Bernard de Clairvaux fue un santo francés, que vivió entre el Siglo XI y XII y es Doctor de la Iglesia.

Este religioso cisterciense  fue el primero que formular los principios básicos de la mística.

Su aporte fue clave para estructurarla como cuerpo espiritual de la Iglesia católica.

Un gran devoto y doctrinario mariano

Este gran santo, desarrolló una teología sobre la Santísima Virgen María, que tuvo gran aceptación.

Además al ser un gran devoto mariano, fue muy importante en la difusión del culto mariano por toda Europa.

También compuso las palabras del Salve: “Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María”. Y solía repetir la oración: “Acuérdate oh Madre Santa, que jamás se oyó decir, que alguno a ti haya acudido, sin tu auxilio recibir”.

Festividad y canonización

Su fiesta se celebra cada 20 de agosto y la Iglesia lo canonizó en 1174 como San Bernardo de Claraval, y lo declaró Doctor de la Iglesia en el año 1830.

ORACIÓN A SAN BERNARDO

San Bernardo: gran predicador, enamorado de Cristo y
de la Madre Santísima: pídele al buen Dios
que nos conceda a nosotros un amor a Dios
y al prójimo, semejante al que te concedió a ti.
Amén.

Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Categorías
Santos

Santo Domingo de Silos

El gran liberador de cristianos prisioneros.

Santo Domingo de Silos fue un monje benedictino que vivió en el siglo XI.

Este santo pudo liberar a más de 300 cristianos prisioneros de los musulmanes que eran sometidos a la esclavitud.

El gran organizador.

Si algo caracterizaba a Santo Domingo, era su capacidad organizativa, que le permitió recuperar el Monasterio de Silos, al que dotó de una de las bibliotecas más completas de esa época.

La aparición a la madre de Santo Domingo.

A casi un siglo de haber partido a la Casa de Padre, se le manifestó a Juana de Aza, la madre de Santo Domingo de Guzmán, para decirle,  que sería madre de un niño que sería un gran apóstol de Jesucristo.

Su Fiesta.

Santo Domingo de Silos falleció el 20 de diciembre de 1073, fecha en que se celebra su festividad.

ORACIÓN A SANTO DOMINGO DE SILOS.

¡Gran Abad Santo Domingo de Silos! Confiadamente te suplico,

que me ayudes a ser la alegría de Cristo, por medio de una  vida de oración

y por la realización de buenas acciones.

Amén

Santo Domingo de Silos

Categorías
Devociones Marianas

Virgen del Perpetuo Socorro

La Santa Patrona de los Padres Redentoristas.

Según la tradición, fue en el siglo XV, cuando un tenía la pintura del Perpetuo Socorro y para proteger el cuadro, decidió llevarlo a Italia.

Durante el viaje a Italia, se desató una tormenta. El comerciante alzó el cuadro y pidió socorro. Entonces el mar se calmó.

Antes de morir, el mercader le entregó el cuadro a un amigo, bajo la promesa de que se lo entregaría a una iglesia ilustre.

Pero la esposa de este amigo, quiso quedarse con el cuadro y por lo tanto, no se cumplió con la promesa y el hombre enfermó y murió.

El deseo de la Virgen

La Virgen se le apareció a la hija de seis años de ese hombre y le dijo que quería que ese cuadro estuviera en la iglesia de San Mateo.

La iglesia de San Mateo fue destruidas por Napoleón pero un monje agustino, logró salvar la imagen.

Entonces la imagen fue llevada a la capilla agustiniana en Posterula.

Sobre las ruinas de las iglesia de San Mateo, los padres redentoristas construyen la iglesia de San Alfonso y descubren que allí estuvo el cuadro del Perpetuo Socorro.

Le informan al Papa IX lo sucedido y éste dispone que el cuadro fuera devuelto a la Iglesia entre Santa María la Mayor y San Juan de Letrán.

Además les pidió a los padres Redentoristas que difundieran a Nuestra Señora del Perpetuo.

La festividad

El día 27 de junio.

ORACIÓN A LA VIRGEN DEL PERPETUO SOCORRO

¡Santísima Virgen María, Madre del Perpetuo Socorro!

Te elevo mi oración para suplicarte,

que no dejes de socorrerme en todo momento,

en mis tentaciones, en mis caídas, en mis dificultades,

en todas las miserias de la vida

y especialmente, en el momento de la muerte.

¡Madre purísima! Concédeme la gracia

de acudir siempre y confiadamente a Vos.

Para obtener tu perpetuo socorro y la gracia

de la perseverancia final.

Ruega por mí ahora y en la hora de mi muerte.

Amén.

MEDALLA DE LA VIRGEN DEL PERPETUO SOCORRO

Categorías
Devociones Marianas

Nuestra Señora de los Dolores

ORIGEN DE LA DEVOCIÓN

El culto a la Virgen Dolorosa data del siglo XI. La Orden de los frailes de Siervos de María (frailes servitas), fijó como fecha el 15 de septiembre.

Pero también se conmemora a esta advocación, en la semana de la Pasión del Señor.

Figura de la Virgen Dolorosa

Las siete gracias que la Virgen María le dio a Santa Brígida

1.- Pondré paz en sus familias.

2.- Serán iluminados en los Divinos Misterios.

3.- Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.

4.- Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.

5.- Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida.

6.- Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte; verán el rostro de su Madre.

7.- He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría.

ORACIONES POR LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN MARÍA

Primer Dolor:
La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor… Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.

Se reza un Avemaría.

Segundo Dolor:
La huida a Egipto con Jesús y José

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.

Se reza un Avemaría

Tercer Dolor:
La pérdida de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.

Se reza un Avemaría

Cuarto Dolor:
El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.

Se reza un Avemaría

Quinto Dolor:
La crucifixión y la agonía de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.

Se reza un Avemaría

Sexto Dolor:
La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor… Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amo.

Se reza un Avemaría

Séptimo Dolor:
El entierro de Jesús y la soledad de María

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…

Se reza un Avemaría

Oración Final

Te suplicamos Señor Jesucristo, que ante tu clemencia interceda por nosotros,

la Bienaventurada Virgen María, cuya alma fue traspasada, por una espada de dolor, en la hora de tu Pasión.

Te lo pedimos a Ti, quien vive y reinas en unidad con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

Amén

Promesas de la Virgen Dolorosa a Sor Lucía

El 13 de octubre de 1917, fue la última aparición de la Virgen María en Fátima, donde la Virgen María se presentó como Nuestra Señora de los Dolores.

Esto había sido anunciado por la Virgen  a los pastorcitos, cuando se les apareció del 13 de septiembre: “En octubre vendrá nuestro Señor, así como Nuestra Señora de los Dolores y Nuestra Señora del Monte Carmelo. San José se aparecerá con el Niño Jesús para bendecir al mundo”.

Sor Lucía, que fue una de los tres videntes, describió en su libro “Llamadas del mensaje de Fátima” el vínculo entre la Virgen de Fátima y Nuestra Señora de los Dolores.

Jesús y la Virgen se aparecieron a Sor Lucía el 10 de diciembre de 1925 en el convento de Pontevedra (España).

Y la Virgen le dijo a Lucía: “Mira hija mía a Mi Corazón, rodeado de espinas con las que los hombres desagradecidos me perforan en todo momento por sus blasfemias e ingratitudes.

Al menos intenta consolarme y decir que yo prometo ayudar a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, todos aquellos que, en el primer sábado de cinco meses consecutivos, confiesen, reciban la Sagrada Comunión, reciten cinco decenas del Rosario y me hagan compañía durante quince minutos mientras meditan sobre los quince misterios del Rosario, con la intención de repararme”.