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Santa Marcelina

Una vida de virginidad perpetua.

Santa Marcelina es una monja que vivió en el siglo IV d.C., y fue la hermana mayor de San Ambrosio de Milán.

La santa vivió una virginidad consagrada, un gran ascetismo y ayunada diariamente.

Los consejos de su hermano Ambrosio.

San Ambrosio la exhortaba a que moderase sus penitencias y en su lugar, aumentara el tiempo de oración. Especialmente los Salmos, la Oración del Señor y el Credo, al que llamó sello del cristiano y guardián del corazón.

Su festividad.

La fiesta de Santa Marcelina de Milán, se celebra cada 17 de julio. Algunas biografías indican que falleció en el año 397.

ORACIÓN A SANTA MARCELINA.

Admirable Santa Marcelina, como te llamaba San Ambrosio, ejemplo de rectitud, vida consagrada y de virginidad perpetua.

A ti acudo para implorar su santa intercesión,  para que el Señor me conceda cultivar en mi vida tus virtudes.

Ruega amada santa, llena de bondad, por los hogares cristianos, para que en cada uno de ellos, florezcan las virtudes y la oración sincera y cotidiana al Señor.

Amén.

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Santos

San Ambrosio de Milán

Obispo y Doctor de la Iglesia.

San Ambrosio de Milán fue un gran obispo de la Iglesia, que se destacó por la gran elocuencia en sus sermones, a tal punto que su prédica posibilito la conversión de San Agustín.

El gran obispo de Milán tenía una hermana que era mayor que él y que también fue canonizada: Santa Marcelina.

Un gran teólogo.

Ambrosio tenía un gran dominio del griego y se dedicó a estudiar profundamente el Antiguo Testamento.

El santo se dedicó a refutar a los arrianos y además compuso cantos y los enseñaba al pueblo.

También escribió bellos libros donde explicaba la Biblia y enseñó métodos prácticos para progresar en la santidad.

San Ambrosio puso los cimientos de la himnología cristiana.

Un obispo lleno de caridad.

El obispo Ambrosio tenía un estilo de vida ascético, que lo llevó a repartir su dinero a los pobres, lo que contribuyó para que tuviera una gran popularidad.

Donó toda su tierra, solamente reservó lo necesario para asistir a su hermana Marcellina que eras monja.

Su Festividad.

La Iglesia Católica conmemora a San Ambrosio, cada 7 de diciembre, fecha en que fue consagrado como obispo.

San Ambrosio falleció a los 57 años, el 4 de abril de 397, que ese año fue un viernes santo.

Fragmento de un Sermón de San Ambrosio.

¿Quién hay de vosotros que, teniendo cien ovejas y habiendo perdido una de ellas, no deje las noventa y nueve en la dehesa, y no vaya en busca de la que se perdió, hasta encontrarla? (Lc 15, 4).

Un poco más arriba has aprendido cómo es necesario desterrar la negligencia, evitar la arrogancia, y también a adquirir la devoción y a no entregarte a los quehaceres de este mundo, ni anteponer los bienes caducos a los que no tienen fin; pero, puesto que la fragilidad humana no puede conservarse en línea recta en medio de un mundo tan corrompido, ese buen médico te ha proporcionado los remedios, aun contra el error, y ese juez misericordioso te ha ofrecido la esperanza del perdón.

Y así, no sin razón, San Lucas ha narrado por orden tres parábolas: la de la oveja perdida y luego hallada, la de la dracma que se había extraviado y fue encontrada, y la del hijo que había muerto y volvió a la vida; y todo esto para que, aleccionados con este triple remedio, podamos curar nuestras heridas, pues una cuerda de tres hilos no es fácil de romper (Qoh 4, 12).

¿Quién es este padre, ese pastor y esa mujer? ¿Acaso no representan a Dios Padre, a Cristo y a la Iglesia?

Cristo te lleva sobre sus hombros, te busca la Iglesia y te recibe el Padre.

Uno porque es Pastor, no cesa de llevarte; la otra, como Madre, sin cesar te busca, y entonces el Padre vuelve a vestirte.

El primero, por obra de su misericordia; la segunda, cuidándote; y el tercero, reconciliándote con Él.

A cada uno de ellos le cuadra perfectamente una de esas cualidades: el Redentor viene a salvar, la Iglesia asiste y el Padre reconcilia.

En todo actuar divino está presente la misma misericordia, aunque la gracia varía según nuestros méritos.

El pastor llama a la oveja cansada, se encuentra la dracma que se había perdido, y el hijo, por sus propios pasos, vuelve al padre y lo hace plenamente arrepentido del error que lo acusa sin cesar.

Y por eso, con toda justicia, se ha escrito: Tú, Señor, salvarás a los hombres y a los animales (Sal 35, 7). ¿Y quiénes son estos animales?

El profeta dijo que la simiente de Israel era una simiente de hombre y la de Judá una simiente de animales (cfr. Jer 31, 27).

Por eso Israel es salvada como un hombre y Judá recogida como una oveja.

Por lo que a mí se refiere, prefiero ser hijo antes que oveja, pues aunque ésta es solícitamente buscada por el pastor, el hijo recibe el homenaje de su padre.

Regocijémonos, pues, ya que aquella oveja que había perecido en Adán fue salvada por Cristo.

Los hombros de Cristo son los brazos de la Cruz. En ella deposité mis pecados, y sobre la nobleza de este patíbulo he descansado.

Esta oveja es una en cuanto al género, pero no en cuanto a la especie: pues todos nosotros formamos un solo cuerpo (1Cor 10, 17), aunque somos muchos miembros, y por eso está escrito: vosotros sois el Cuerpo de Cristo, y miembros de sus miembros (1Cor 12, 27).

Pues el Hijo del hombre vino a salvar lo que había perecido (Lc 19, 10), es decir, a todos, puesto que lo mismo que en Adán todos murieron, asÍ en Cristo todos serán vivificados (1Cor 15, 22).

Se trata, pues, de un rico pastor de cuyos dominios nosotros no formamos más que una centésima parte.

Él tiene innumerables rebaños de ángeles, arcángeles, dominaciones, potestades, tronos (cfr. Col 1, 16) y otros más a los que ha dejado en el monte, quienes—por ser racionales—no sin motivo se alegran de la redención de los hombres.

Además, el que cada uno considere que su conversión proporcionará una gran alegría a los coros de los ángeles, que unas veces tienen el deber de ejercer su patrocinio y otras el de apartar del pecado, es ciertamente de gran provecho para adelantar en el bien. Esfuérzate, pues, en ser una alegría para esos ángeles a los que llenas de gozo por medio de tu conversión.

No sin razón se alegra también aquella mujer que encontró la dracma (cfr. Lc 15, 8-10). Y esta dracma, que lleva impresa la figura del príncipe, no es algo que tenga poco valor.

Por eso, toda la riqueza de la Iglesia consiste en poseer la imagen del Rey.

Nosotros somos sus ovejas; oremos, pues, para que se digne colocarnos sobre el agua que vivifica (cfr. Sal 22, 2).

He dicho que somos ovejas: pidamos, por tanto, el pasto; y, ya que somos hijos, corramos hacia el Padre.

No temamos haber despilfarrado el patrimonio de la dignidad espiritual en placeres terrenales (cfr. Lc 15, 11-32).

El Padre vuelve a dar al hijo el tesoro que antes poseía, el tesoro de la fe, que nunca disminuye; pues, aunque lo hubiese dado todo, el que no perdió lo que había recibido, lo tiene todo.

Y no temas que no te vaya a recibir, porque Dios no se alegra de la perdición de los vivos (Sab 1, 13).

En verdad, saldrá corriendo a tu encuentro y se arrojará a tu cuello—pues el Señor es quien levanta los corazones (Sal 145, 8)—, te dará un beso, que es la señal de la ternura y del amor, y mandará que te pongan el vestido, el anillo y las sandalias.

Tú todavía temes por la afrenta que le has causado, pero El te devuelve tu dignidad perdida; tú tienes miedo al castigo, y Él, sin embargo, te besa; tú temes, en fin, el reproche, pero Él te agasaja con un banquete.

(Tratado sobre el Evangelio de San Lucas, VII, 207-212) /Lc/15/01-32)

Discusión entre San Ambrosio y San Agustín

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San Agustín Doctor de la Iglesia

Patrono de los que buscan a Dios.

¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Es una conocida expresión del Santo de Hipona.

San Agustín es el máximo exponente de la Patrística, que dedicó gran parte de su vida a escribir sobre filosofía y teología.

Un jóven que no podía dominar sus pasiones.

El jóven Agustín estudió letras y era un genio de la retórica, que gustaba de recibir halagos y se dejaba llevar por sus impulsos, lo que lo llevó a cometer varios pecados contra la castidad.

A la vez, era un buscador incansable de la verdad, que lo llevó a dedicarse al estudio de la filosofía.

En el año 383 viajó hacia Roma, donde fue nombrado magíster en retórica.

Luego concurriò a Milan donde mantenìa intensos debates con el obispo San Ambrosio de Milán.

La Conversión.

Estando en Miñán comenzó a asistir a la catequesis que del obispo San Ambrosio.

Esto desató una gran lucha interior en Agustín, que culminó con su conversión.

Su conversión se produjo en 386, la cual se consolidó cuando recibiò el bautismo el 24 de abril del año 387, que es la fecha donde la familia agustiniana celebra la conversión de San Agustín.

San Agustín Obispo

San Agustín fue consagrado obispo en 395 y a partí de allí comenzó una actividad pastoral intensa.

Luego de ser consagrado obispo, se instaló en la casa episcopal de Hipona, que la transformó en un hogar de clérigos.

Desde la cátedra defendió intensamente la doctrina cristiana y luchó contra las herejìas.

San Agustín escribió una enorme cantidad de obras, entre las cuales se destacan las autobiográficas Confesiones y la Ciudad de Dios.

Su fiesta.

La festividad de San Agustín se celebra cada 28 de agosto, en coincidencia con la de su fallecimiento que fue el 28 de agosto de 430. El santo falleció a los 75 años.

LA INVOCACIÓN AL SEÑOR DE SAN AGUSTÍN.

Grande eres, Señor, y muy digno de alabanza1; grande tu poder, y tu sabiduría no tiene medida2. ¿Y pretende alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación, y precisamente el hombre, que, revestido de su mortalidad, lleva consigo el testimonio de su pecado y el testimonio de que resistes a los soberbios?3 Con todo, quiere alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación. Tú mismo le excitas a ello, haciendo que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.

Dame, Señor, a conocer y entender qué es primero, si invocarte o alabarte, o si es antes conocerte que invocarte. Mas ¿quién habrá que te invoque si antes no te conoce? Porque, no conociéndote, fácilmente podrá invocar una cosa por otra. ¿Acaso, más bien, no habrás de ser invocado para ser conocido? Pero ¿y cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán si no se les predica?4

Ciertamente, alabarán al Señor los que le buscan5, porque los que le buscan le hallan y los que le hallan le alabarán.

Que yo, Señor, te busque invocándote y te invoque creyendo en ti, pues me has sido predicado. Te invoca, Señor, mi fe, la fe que tú me diste e inspiraste por la humanidad de tu Hijo y el ministerio de tu mensajero. (CONFESIONES 1.1)

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Santos

San Expedito

El abogado de las causas urgentes.

Expedito fue un mártir que fue beatificado en 1629 por el papa Urbano VIII, y fue canonizado por el papa Clemente X en 1671.

San Expedito era un comandante comandante romano que vivió entre el siglo III y el siglo IV.

El comandante romano

Expedito tenía como misión defender las fronteras orientales de los territorios invadidos por los romanos contra los ataques de los hunos.

Cuando decidió convertirse al cristianismo, se le apareció el demonio en forma de cuervo, para convencerlo que demore su conversión, pero el santo lo repelió diciendo: “no dejaré nada para mañana, a partir de hoy seré cristiano”

El martirio.

Una vez convertido, San Expedito se dedicó a predicar la Fe cristiana en su tropa, logrando varias conversiones.

Además, la tradición señala que se dedicó a proteger a los cristianos que los romanos llevaban a los circos para ser devorados por los leones.

Todo esto provocó la indignación del emperador Dioclesiano, por lo que el santo fue flagelado, para finalmente morir decapitado.

La fiesta.

La festividad de San Expedito se celebra cada 19 de abril.

ORACIÓN A SAN EXPEDITO.

¡Oh San Expedito! Abogado de las causas urgentes.

Te ruego que urgentemente me ayudes.

El mal que me aqueja me llena de dolor.

Que su santa intercesión, me ayude a alejar éste y todo mal.

Amén.

Medalla de San Expedito

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San Onofre

El santo ermitaño.

San Onofre fue un ermitaño que vivió en el Siglo IV. Nació en la actual Etiopía y murió en Siria.

Siendo todavía niño ingresó a un convento de monjes que vivían en el desierto.

Hacia una vida ermitaña.

Onofre cuando llegó a la adultez, decidió abandonar el convento para ir a una ermita y comenzar una vida austera y de penitencia.

Solamente se alimentaba de dátiles y agua, se vestía con sus propios cabellos y con hojas de hierba entretejidas.

Su discípulo.

San Onofre tuvo un discípulo llamado Pafnucio, quien lo acompañó en sus últimas horas y escribió sobre su vida y obra.

Según la tradición, cuando San Onofre murió, un coro angélico le ofreció honores y alabanzas.

Su fiesta.

La festividad de San Onofre se celebra cada 12 de junio. El santo es muy venerado por los coptos y también en la Iglesia Católica.

ORACIÓN A SAN ONOFRE

¡Amado San Onofre! Intercede por mí.

Estoy pasando muchas necesidades,

me encomiendo a tus ruegos a Dios,

para que bendiga mis emprendimientos y trabajos cotidianos,

para que no me falte el pan de cada día, pueda tener casa propia

y darle  bienestar a mi familia.

Amén

Velón de San Onofre

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San Jorge

El Patrono de los Boys Scouts.

San Jorge es un santo que vivió entre los Siglos III y IV de la era cristiana.

Cuando cumplió la mayoría de edad ingresó al ejército y fue capitán.

La Leyenda.

Según cuenta una leyenda cuando San Jorge llegó a una ciudad de Oriente se encontró con un dragón que devoraba a la gente y nadie se atrevía a enfrentarlo.

San Jorge enfrentó y venció al dragón.  Existes otras versiones que indican que en realidad se trataba de un caimán.

Lo cierto es que esa victoria le hizo ganar la admiración de la gente del lugar. Lo que le permitió al santo predicarles sobre Jesucristo y así, logró que muchos creyeran y se convirtieran al evangelio.

Persecución y martirio.

San Jorge vivió en tiempos del emperador Diocleciano que persiguió al cristianismo. 

Por eso, San Jorge terminó siento martirizado, dado que se negó a adorar a los ídolos paganos.

El valiente santo manifestó que jamás dejaría de adorar a Cristo y que nunca adoraría ídolos. 

El santo murió decapitado y sus restos fueron enviados Lydda, actual Lod en Israel, para ser sepultados. 

Lugar donde se encuentran en la actualidad.

Tumba de San Jorge en Lod Israel

Festividad.

La fiesta de San Jorge es el 23 de abril y fue canonizado por el Papa San Gelasio I.

San Jorge además de ser el patrono de los Boys Scouts, es el patrono de Inglaterra y patrono de armas de la Caballería del Ejército Argentino.

ORACIÓN A SAN JORGE.

¡Oh Valiente San Jorge! A ti me encomiendo para que me protejas de las asechanzas del demonio,

Protégeme de quienes quieran hacerme daño y defiéndeme de las asechanzas del maligno.

Y concédeme ser un valiente testigo de la Fe cristiana, como lo fuiste tú.

Amén.

Medalla de San Jorge. Personalizable.

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Santa Elena

La antorcha resplandeciente

El nombre Elena significa “antorcha resplandeciente” y fue la santa que pudo encontrar la Santa Cruz de Cristo en Jerusalén.

Elena de Constantinopla, fue una mujer piadosa que tuvo particular interés en hallar las reliquias de Cristo.

Además, fue la madre del emperador Constantino, quien puso fin a las persecuciones al cristianismo y le dio la libertad a todos los cristianos.

El viaje a Jerusalén

Santa Elena le pidió a su hijo Constantino, que le permitiera hacer un viaje a Jerusalén, para encontrar la Cruz de Cristo. El emperador autorizó el viaje.

Entonces Elena viajó a Jesuralén, con algunos obreros para hacer una excavación donde estaba el Monte Calvario,

Después de muchas excavaciones se logró hallar la Cruz donde murió el Señor.

Luego de encontrar la Cruz, Santa Elena marchó en procesión, junto con el obispo de Jerusalén,  llevando la cruz por las calles de la ciudad.

¿Donde se encuentran las reliquias en la actualidad?

Las reliquias de la Cruz donde Jesucristo fue crucificado, se encuentran en dos lugares:  un fragmento se conserva en la ciudad de Caravaca de la Cruz, en Murcia, España. Otro fragmento se encuentra en  Catedral del Niño Jesús, en la ciudad de Alepo, Siria.

También Santa Elena encontró la Escalera Santa, que se conserva frente de la Basílica de San Juan de Letrán en Roma.

Por esa Escalera, Cristo subió al palacio para ser juzgado y derramó sobre ella gotas de sangre.

Festividad

La Iglesia Católica Apostólica Romana, celebra la fiesta de Santa Elena el 18 de agosto.

ORACIÓN A SANTA ELENA

¡Gloriosa Santa Elena! Por tu piedad ejemplar y por la perseverancia con que buscaste la Cruz de Cristo hasta encontrarla,

me encomiendo a tu santa intercesión, para que me consigas las gracias necesarias para llevar con paciencia y alegría los trabajos cotidianos,

que tu súplica me permita alcanzar los bienes del Cielo, para que pueda gozar junto a ti de la Gloria del Señor.

Amén

Medalla de Santa Elena

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Santa Lucía

La Patrona de la vista.

Santa Lucía es una mártir cristiana que vivió en el siglo IV,  pertenecía a una familia rica y fue educada en la fe cristiana.

La santa siempre tuvo deseo de consagrarse a Cristo, pero su madre la comprometió para casarse con un joven pagano.

La madre de Lucìa estaba enferma y Lucía la convenció para que fuera a rezar a la tumba de Santa Águeda de Catania, para que pueda curarse de las hemorragias.

Dios escuchó los ruegos de la madre de Lucía y fue sanada.

Fue entonces cuando Lucía le pidió a su madre, que la liberara del compromiso con el joven pagano y la madre de lo permtió.

Santa Lucía iba a dedicar su vida a consagrarse a Dios pero el joven la delató por ser cristiana y fue arrestada.

El martirio

Lucía tuvo que comparecer ante un juez, bajo la acusación de ser cristiana.

Como Lucía se negó a hacerle sacrificios a los dioses paganos, le ataron con cuerdas en las manos y en los pies, no podían moverla por màs fuerza que hicieron.

Entonces se ordenó torturarla con aceite y pez hirviendo, pero no lograron hacerla desistir.

Por lo tanto, Lucía fue condenada a morir decapitada.

El patronazgo

Existen varios relatos de leyenda, mucho de los cuales provienen de la Edad Media.

Uno de ellos dice que el proconsul que la juzgó, ordenó a sus soldados que le arrancaran los ojos a Lucía, pero luego de que lo hicieron, Dios le concedió unos nuevos ojos aún más hermosos que los que tenía antes

La festividad de Santa Lucía se celebra el 13 de diciembre.

ORACIÓN A SANTA LUCÍA

Dulce  Santa Lucía, abogada de la vista,
con confianza te elevo mi plegaria.

Te pido me consigas del Señor,
la gracia de tener mi vista sana.

Y que con ellos vea y agradezca al Señor
su obra creadora.

Me encomiendo a tu santa interseción,                                    esperando verte en el cielo,                                                                para junto a ti alabar a Jesucristo eternamente.

Amén

Figura de Santa Lucía

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Santa Bárbara

Patrona de los mineros

Santa Bárbara fue una joven que vivió en los primeros siglos de la era cristiana, la ciudad de Nicomedia, actual Izmit, Turquía.

Su padre la encerró en un castillo para evitar que se convirtiera al cristianismo.

De todas formas, Santa Bárbara se bautizó y se manifestó su Fe ante su Padre, quien intentó matarla en honor a los dioses paganos.

El martirio

Santa Bárbara huyó pero finalmente fue apresada. Fue el comienzo de su martirio.

La santa fue cruelmente torturada y finalmente se dispuso su ejecución, siendo decapitada.

Según la tradición, el verdugo fue su propio padre quien luego de realizar la ejecución, fue muerto por un rayo.

Por este hecho, se la considera patrona protectora ante las tormentas eléctricas y también de la minería.

El culto

A Santa Bárbara se la invoca cada vez que se desatan tormentas eléctricas y temporales.

También cuando se trabaja con explosivos, por eso se la considera patrona de la minería.

El culto de esta santa fue declarado oficial, en 1568 por el Papa San Pío V.

Su fiesta se celebra el 4 de diciembre.

ORACIÓN A SANTA BÁRBARA

¡Oh Valiente Santa Bárbara! Que no dudaste en proclamar tu fe ante los tribunales que te juzgaron,

Imploro tu protección para que me libres de todos los males que me aquejan y protégeme de mis enemigos con el poder de tu rayo.

Ayúdame para que tenga una Fe fuerte y dé testimonio de ella con alegría y en paz.

Te ruego no me abandones nunca y acudas a mi, cada vez que te invoque.

Amén.

Medalla de Santa Bárbara