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Santa Marta

Santa Patrona de las cocineras y las amas de casa.

Santa Marta de Betania fue una discípula de Jesús, hermana de María y de Lázaro, protagonista de importantes momentos del evangelio.

Marta y María

Evangelio según San Lucas: “38 Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.

39 Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.

40 Marta, que muy estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude».

41 Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,

42 y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria, María eligió la mejor parte, que no le será quitada».

La resurrección de Lázaro.

Evangelio según San Juan: “1 Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta.

2 María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo.

3 Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, el que tú amas, está enfermo».

4 Al oír esto, Jesús dijo: «Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».

5 Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro.

6 Sin embargo, cuando oyó que este se encontraba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

7 Después dijo a sus discípulos: «Volvamos a Judea».

8 Los discípulos le dijeron: «Maestro, hace poco los judíos querían apedrearte, ¿quieres volver allá?».

9 Jesús les respondió: «¿Acaso no son doce la horas del día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo;

10 en cambio, el que camina de noche tropieza, porque la luz no está en él».

11 Después agregó: «Nuestro amigo Lázaro duerme, pero yo voy a despertarlo».

12 Sus discípulos le dijeron: «Señor, si duerme, se curará».

13 Ellos pensaban que hablaba del sueño, pero Jesús se refería a la muerte.

14 Entonces les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto,

15 y me alegro por ustedes de no haber estado allí, a fin de que crean. Vayamos a verlo».

16 Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: «Vayamos también nosotros a morir con él».

17 Cuando Jesús llegó, se encontró con que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro Días.

18 Betania distaba de Jerusalén sólo unos tres kilómetros.

19 Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano.

20 Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa.

21 Marta dio a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.

22 Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas».

23 Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará».

24 Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día».

25 Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá:

26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?».

27 Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo».

28 Después fue a llamar a María, su hermana, y le dijo en voz baja: «El Maestro está aquí y te llama».

29 Al oír esto, ella se levantó rápidamente y fue a su encuentro.

30 Jesús no había llegado todavía al pueblo, sino que estaba en el mismo sitio donde Marta lo había encontrado.

31 Los Judíos que estaban en la casa consolando a María, al ver que esta se levantaba de repente y salía, la siguieron, pensando que iba al sepulcro para llorar allí.

32 María llegó adonde estaba Jesús y, al verlo, se postró a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto».

33 Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado,

34 preguntó: «¿Dónde lo pusieron?». Le respondieron: «Ven, Señor, y lo verás».

35 Y Jesús lloró.

36 Los judíos dijeron: «¡Cómo lo amaba!».

37 Pero algunos decían: «Este que abrió los ojos del ciego de nacimiento, ¿no podría impedir que Lázaro muriera?».

38 Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima,

39 y le dijo: «Quiten la piedra». Marta, la hermana del difunto, le respondió: «Señor, huele mal; ya hace cuatro días que está muerto».

40 Jesús le dijo: «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?».

41 Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, te doy gracias porque me oíste.

42 Yo sé que siempre me oyes, pero le he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».

43 Después de decir esto, gritó con voz fuerte: «¡Lázaro, ven afuera!».

44 El muerto salió con los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: «Desátenlo para que pueda caminar».

45 Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él”.

Festividad

Cada 29 de julio.

ORACIÓN A SANTA MARTA.

¡Gloriosa Santa Marta! Tu que tuviste el honor y la alegría de hospedar a Jesús en el seno de tu familia tantas veces, de prestarle personalmente tus servicios domésticos, y que juntamente con tus santos hermanos Lázaro y María, gozaste de su divina conversación y doctrina, ruega por mí y por mi familia, para que en ella se conserve la paz y el mutuo amor, para que todos sus miembros vivan en la observancia de la Ley de Dios, y para que sólo Dios, y no el mundo ni el pecado, reine en nuestro hogar.

Libra a mi familia de toda desgracia espiritual y temporal, ayúdame en el cuidado de mis hijos y subordinados, y concédeme la dicha de verlos unidos bajo la mirada paternal de Dios en la tierra, para volver a verles reunidos en las moradas del cielo.

Amén

 

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San Benito de Nursia

El santo patriarca de los monjes occidentales.

San Benito de Nursia o San Benito Abad, fue un monje cristiano que vivió entre el Siglo V y VI, hermano gemelo de Santa Escolástica.

Al santo se lo considera como el padre del monasticismo occidental, fundó la orden de los benedictinos y escribió la Regula monasteriorum, más conocida como la Regla de San Benito.

La fundación del Monasterio.

En el año 530 San Benito fundó el Monasterio de Monte Cassino, allí escribió su regla.

San Benito tomó como modelo las reglas de San Juan Casiano y la de San Basilio.

Además, se guió con escritos de San Pablo, San Cesario y también con la Regula Magistri cuyo autor se desconoce.

El lema de San Benito es Ora et labora” (ora y trabaja).

Su Fiesta.

Se celebra cada 11 de julio.

La Medalla de San Benito.

El santo tenía una gran devoción por una cruz-medalla y recomendaba su uso.

La medalla tiene dos caras, por un lado está la imagen del Santo Patriarca, y por el otro, una cruz, que a su alrededor lleva una letras que son iniciales de la oración: Crux Sancti Patris Benedicti (Cruz del Santo Padre Benito), Crux Sacra Sit Mihi Lux (Mi luz sea la Cruz Santa), Non Draco Sit Mihi Dux (No sea el demonio mi guía), Vade Retro Satana (¡Apártate, Satanás!), Numquam Suade Mihi Vana (No sugieras cosas vanas), Sunt Mala Quae Libas (Pues maldad es lo que brindas) Ipse Venena Bibas (Bebe tu mismo el veneno).

Cuando San Benito hacía la señal de la cruz obtenía una especial protección divina.

Esta medalla tiene que ser bendecida por un sacerdote, por medio de la siguiente oración:

-Nuestra ayuda nos viene del Señor

-Que hizo el cielo y la tierra.

– Te ordeno, espíritu del mal, que abandones esta medalla, en el nombre de Dios Padre Omnipotente, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos se contiene.

Que desaparezcan y se alejen de esta medalla toda la fuerza del adversario, todo el poder del diablo, todos los ataques e ilusiones de satanás, a fin de que todos los que la usaren gocen de la salud de alma y cuerpo.

En el nombre del Padre Omnipotente y de su Hijo, nuestro Señor, y del Espíritu Santo Paráclito, y por la caridad de Jesucristo, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos y al mundo por el fuego.

Bendición

-Señor, escucha mi oración.

-Y llegue a tí mi clamor.

– Oremos:

Dios omnipotente, dador de todos los bienes, te suplicamos humildemente que por la intercesión de nuestro Padre San Benito, infundas tu bendición sobre esta sagrada medalla, a fin de que quien la lleve, dedicándose a las buenas obras, merezca conseguir la salud del alma y del cuerpo, la gracia de la santificación, y todas la indulgencias que se nos otorgan, y que por la ayuda de tu misericordia se esfuerce en evitar la acechanzas y engaños del diablo, y merezca aparecer santo y limpio en tu presencia.

Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.

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Santos

San Ignacio de Loyola

Patrono de los ejercicios espirituales.

San Ignacio de Loyola es el gran maestro de los ejercicios epirituales y discernimiento del espíritu.

Sus enseñanzas las dejó plasmadas en su libro: “Ejercicios espirituales”.

Además, el santo de Loyola propagó la obediencia absoluta al Papa en orden religiosa que él fundó: La Compañía de Jesús.

El hombre de armas que se convierte.

Íñigo López de Loyola, tal cual era su nombre de nacimiento, integró las tropas de Oñaz, en el Pais Vasco y a los treinta años de edad cayó herido en la Batalla de Pamplona.

Durante su recuperación se dedicó a la lectura religiosa, que dieron como fruto el desarrollo de los Ejercicios espirituales.

Cuando estuvo en condiciones viajó a Tierra Santa y al regresar comenzó a predicar, basándose en sus ejercicios espirituales.

La Compañía de Jesús.

Junto a unos compañeros funda una orden religiosa, conocida como la Compañía de Jesús, que se pone a disposición del Papa.

Los miembros de la nueva orden fueron a Roma para enseñar los ejercicios espirituales pero alli recibió muchas acusaciones de personas muy importantes.

Por eso, San Ignacio se sometió a proceso y consiguó ser declarado inocente.

Su Festividad.

La fiesta se San Ignacio se celebra en coincidencia con el día de su partida a la Casa del Padre, el 31 de julio.

San Ignacio partió el 31 de julio de 1556. Fue canonizado por el Papa Gregorio XV en 1622.

Oración de San Ignacio de Loyola: ALMA DE CRISTO.

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.

Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.
Amén.

 

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Santo Tomás Apóstol

El apóstol que evangelizó más lejos.

Santo Tomás recorrió la Siria, Persia y la India, anunciando el evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

Según la tradición, fue en la India donde fue martirizado por un sacerdote hindú.-

Sus reliquias

En la actualidad parte de sus reliquias, se encuentran en la Basílica de Santo Tomás Apóstol en Ortona, Italia.

En tanto que sus huesos, están en la Basílica de Santo Tomás en la ciudad de Cennai, India.

Festividad

Según la tradición Santo Tomás fue martirizado el 3 de julio, por eso su festividad se celebra en esa fecha.

ORACIÓN A SANTO TOMÁS APÓSTOL

Querido Apóstol Santo Tomás, tu que has creído porque has visto,

ayúdame con tu santa interseción,

a ser una persona firme en la  Fe,

y también a dedicar mi vida a servir al Señor.

Amén

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Santas

Santa Brígida

Patrona de Suecia y de Europa

Brígida Birgersdotter era parte de una familia aristocrática de Suecia. Nació en 1303 y falleció en 1373.

Aunque no era lo que deseaba, se casó a los quince años y tuvo ocho hijos.

Cuando Santa Brígida enviudó, repartió todos sus bienes a sus herederos y entre los pobres.

Brígida tenía intenciones de fundar una nueva orden religiosa, por eso viajó hasta Roma, para que le aprueben la regla de su orden.

Finalmente, la santa consiguió que el Papa aprobara la regla de la nueva orden, con algunas modificaciones.

La orden religiosa todavía existe y se llama Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida.

Santa Brígida murió luego de realizar un viaje a Tierra Santa, a la edad de 70 años.

Sus experiencias místicas

Santa Brígida tuvo visiones desde niña pero éstas se hicieron más frecuentes, luego de enviudar.

Como gran devota mariana, tuvo visiones de la Virgen María, quien le enseñó el culto de los siete dolores de la Virgen María.

También la Santísima Virgen María le dijo a la santa, que concedía siete gracias, a quienes diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y dolores y rezando siete Avemarías.

Además, tuvo una visión de Jesús Crucificado, que la hizo cambiar de vida, dado que el Señor le dijo: Yo en la vida sufrí pobreza, y tú tienes demasiados lujos y comodidades”.

A partir de esta visión, Santa Brígida dejó de usar ropa elegante y comenzó a vestir como una persona pobre.

La festividad

La Iglesia Católica celebra la fiesta de Santa Brígida el 23 de julio.

Figura de Santa Brígida

ORACIÓN A SANTA BRÍGIDA

¡Oh Santa Brígida! Te elevo mi oración para rogar por tu santa intercesión.

Te pido que la recibas y me ayudes a ser una persona de oración, con el corazón siempre elevado al Señor.

Ruega por mí para que sepa aceptar la voluntad de la Divina Providencia.

Amada Santa, no me abandones, guíame para que siempre sepa caminar por el camino de la virtud.

Amén.

Oraciones de Santa Brígida por 12 años

Promesas:

1. El alma que las reza no sufrirá ningún Purgatorio.
2. El alma que las reza será aceptada entre los mártires como si hubiera derramado su propia sangre por la fe.
3 El alma que las reza puede (debe) elegir a otros tres a quienes Jesús mantendrá luego en un estado de gracia suficiente para que se santifiquen. (Escribir los tres nombres (personas vivas) en un papel y guardarlo. Los nombres no se pueden cambiar.)
4. Ninguna de las cuatro generaciones siguientes al alma que las reza se perderá.
5. El alma que las reza será consciente de su muerte un mes antes de que ocurra.

Oración inicial

Oh Jesús, ahora deseo rezar la oración del Señor siete veces junto con el amor con que Tú santificaste esta oración en Tu Corazón.

Tómala de mis labios hasta Tu Sagrado Corazón. Mejórala y complétala para que le brinde tanto honor y felicidad a la Trinidad en la tierra como Tú lo garantizaste con esta oración. Que esta se derrame sobre Tu santa humanidad para la glorificación de Tus dolorosas heridas y la preciosísima Sangre que Tú derramaste de ellas. Amén

1. La circunsición

Rezar un Padre Nuestro, un Avemaría y un Gloria

Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, Te ofrezco las primeras heridas, los primeros dolores y el primer derrame de Sangre como expiación de los pecados de mi infancia y de toda la humanidad, como protección contra el primer pecado mortal, especialmente entre mis parientes.

2. La agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos

Rezar un Padre Nuestro, un Avemaría y un Gloria

Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco el intenso sufrimiento del Corazón de Jesús en el Huerto de los Olivos y cada gota de sudor de sangre como expiación de mis pecados del corazón y los de toda la humanidad, como protección contra tales pecados y para que se extienda el amor divino y fraterno.

3. La flagelación

Rezar un Padre Nuestro, un Avemaría y un Gloria

Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco las muchas miles de heridas, los terribles dolores y la preciosísima sangre de la flagelación como expiación de mis pecados de la carne y los de toda la humanidad, como protección contra tales pecados y la preservación de la inocencia, especialmente entre mis parientes.

4. La coronación de espinas

Rezar un Padre Nuestro, un Avemaría y un Gloria

Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco las heridas, los dolores y la preciosísima sangre de la sagrada cabeza de Jesús luego de la coronación de espinas, como expiación de mis pecados del espíritu y los de toda la humanidad, como protección contra tales pecados y para que se extienda el reino de Cristo aquí en la tierra.

5. Cargando la cruz

Rezar un Padre Nuestro, un Avemaría y un Gloria

Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco los sufrimientos en el camino a la cruz, especialmente la santa herida en su hombro y la preciosísima sangre como expiación de mi negación de la cruz y la de toda la humanidad, todas mis protestas contra tus planes divinos y todos los demás pecados de palabra, como protección contra tales pecados y para un verdadero amor a la cruz.

6. La crucifixión de Jesús

Rezar un Padre Nuestro, un Avemaría y un Gloria

Padre Eterno, por medio de las manos inmaculadas de María y el Sagrado Corazón de Jesús, te ofrezco a Tu Hijo en la cruz, cuando lo clavaron y lo levantaron, las heridas en sus manos y en sus pies y los tres hilos de la preciosísima sangre que derramó allí por nosotros, las extremas torturas del cuerpo y del alma, su muerte preciosa y su renovación no sangrienta en todas las santas misas de la Tierra, como expiación de todas las heridas contra los votos y normas dentro de las Órdenes, como reparación de mis pecados y los de todo el mundo, por los enfermos y moribundos, por todos los santos sacerdotes y laicos, por las intenciones del Santo Padre por la restauración de las familias cristianas, para el fortalecimiento de la Fe, por nuestro país y por la unión de todas las naciones en Cristo y su Iglesia, así como también por la diáspora.

7. La llaga del costado de Jesús

Rezar un Padre Nuestro, un Avemaría y un Gloria

Padre Eterno, acepta como dignas, por las necesidades de la Santa Iglesia y como expiación de los pecados de toda la humanidad, la preciosísima sangre y el agua que manó de la herida del Sagrado Corazón de Jesús.

Sé misericordioso para con nosotros. ¡Sangre de Cristo, el último contenido precioso de su Sagrado Corazón, lávame de todas mis culpas de pecado y las de los demás! ¡Agua del costado de Cristo; lávame totalmente de las penitencias del pecado y extingue las llamas del Purgatorio para mí y para todas las almas del Purgatorio! Amén.

Oraciones y promesas del Señor Crucificado a Santa Brígida

Las Promesas:

El Crucificado prometió a Santa Brígida las siguientes gracias, con la condición de que ella fuera fiel a la diaria recitación del Oficio Divino. Y se garantizaban también a todo aquel que diga las oraciones devotamente cada día por el espacio de un año, las siguientes promesas:

1.- Cualquiera que recite estas oraciones, obtendrá el grado máximo de perfección.
2.- Quince días antes de su muerte, tendrá un conocimiento perfecto de todos sus pecados y una contrición profunda de ellos.
3.- Quince días antes de su muerte le daré mi precioso cuerpo a fin de que escape del hambre eterna; le daré a beber de mi preciosa sangre para que no permanezca sediento eternamente.
4.- Libraré del purgatorio a 15 miembros de su familia (algunas pueden ser del pasado, otras del presente y también del futuro)
5.- Quince miembros de su familia serán confirmados y preservados en gracia. (lo mismo)
6.- Quince miembros de su familia se convertirán. (lo mismo)
7.- Cualquiera que haya vivido en estado de pecado mortal por 30 años, pero si recita o tiene la intención de recitar estas oraciones devotamente, Yo, el Señor le perdonaré todos sus pecados.
8.- Si ha vivido haciendo su propia voluntad durante toda su vida y está por morir (sin que la persona tenga el conocimiento que está por morir próximamente), prolongaré su existencia para que se confiese bien (confesión de vida)
9.- Obtendrá todo lo que pida a Dios y a la Santísima Virgen.
10.- En cualquier parte donde esté diciendo las oraciones, o donde se digan, Dios estará presente con su gracia.
11.- Todo aquel que enseñe estas oraciones a los demás, ganará incalculables méritos y su gloria será mayor en el cielo.
12.- Por cada vez que se reciten estas oraciones, se ganarán 100 días de indulgencia.
13.- Será liberado de la muerte eterna. (no se condenará)
14.- Goza de la promesa de que será contado entre los bienaventurados del cielo.
15.- Lo defenderé contra las tentaciones del mal.
16.- Preservaré y guardaré sus cinco sentidos.
17.- Lo preservaré de una muerte repentina.
18.- Yo colocaré mi cruz victoriosa ante él para que venza a sus enemigos. (Satanás y sus huestes)
19.- Antes de su muerte vendré con mi amada Madre, la Santísima Virgen Inmaculada.
20.- Lo recibiré muy complacido y lo conduciré a los gozos eternos. Y habiéndolo llevado allí, le daré de beber de la fuente de mi divinidad ; cosa que no haré con los que no hayan recitado Mis oraciones.
21.- Se le asegura que será colocado junto al Supremo Coro de los Santo Ángeles.

Oraciones:

Se comienza invocando al Espíritu Santo.

Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego eterno de tu amor. Envía Señor tu Espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra.

Oración:

Oh Dios, que instruiste los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos que animados y guiados por este mismo Espíritu, aprendamos a obrar rectamente siempre y gocemos de la dulzura del bien de sus divinos consuelos. Por Cristo nuestro Señor. Así sea.

Un Credo al Sagrado Corazón de Jesús, haciendo un acto de Fe.

Primera Oración

¡Oh Jesús mío! ¡Oh eterna dulzura para los que te amamos! ¡Oh gozo supremo que supera todo gozo y deseo! ¡Oh salvación y esperanza nuestra! Infinitas pruebas nos has dado de que tu mayor deseo es estar siempre con nosotros; y fue este sublime deseo, ¡Oh bendito amor!

El que te llevó a asumir la naturaleza humana. ¡Oh Verbo Encarnado!, recuerda aquella Santa Pasión que abrazaste por nosotros, para cumplir con el divino plan de reconciliación de Dios con su criatura. Recuerda Señor tu última cena, cuando rodeado de tus discípulos, y después de haberles lavado los pies, les diste tu precioso cuerpo y sangre. Recuerda también cuando tuviste que consolarlos al anunciarles tu ya próxima Pasión.

Fue en el huerto de los Olivos, ¡Oh Señor!, donde se escenificaron los peores momentos de tu Sagrada Pasión: porque fuiste invadido por la más infinita de las tristezas y por la más dolorosa de las amarguras, y que te llevaron a exclamar todo lleno de horror y de angustia: ”

¡Mi alma está triste hasta la muerte!”… Tres horas duró tu agonía en aquel jardín; y todo el miedo, angustia y dolor que padeciste allí, ¡fueron tan grandes!, que te causó sudar sangre copiosamente. Aquello escapaba a toda descripción, hasta tal punto que sufriste más allí que en el resto de tu Pasión, porque ante tus divinos ojos desfilaron aquellas terribles visiones de los pecados que se cometieron desde Adán y Eva hasta aquellos mismos instantes, y los pecados que se estaban cometiendo en aquellos momentos por toda la faz de la tierra, y los que se cometerían en el futuro, ¡siglos enteros!, ¡hasta la consumación de los tiempos!

Pero, ¡Oh amor que todo lo vence! A pesar de tu temor humano, así contestaste a tu Padre: “¡No se haga mi voluntad, sino la tuya!” E inmediatamente, tu Padre envió aquel precioso Ángel para confortarte… Tres veces oraste, y al final llegó tu discípulo traidor, Judas. ¡Cuánto te dolió aquello!

Fuiste arrestado por el pueblo de aquella nación que Tú mismo habías escogido y exaltado. Tres jueces te juzgaron, falsos testigos te acusaron, cometiendo el acto más injusto de la historia de la humanidad, ¡condenando a muerte a su Autor y Redentor! ¡A aquél que venía a regalarnos la vida eterna!

Y te despojaron de tus vestiduras y te cubrieron los ojos… e inmediatamente aquellos soldados romanos comenzaron a abofetearte, y llenarte de salivazos, y golpes llovieron contra tu delicado cuerpo. Y te retaban a que les dijeras quién era el que te lo hacía. De repente, aquella corona de espinas te la incrustaron mutilando tu cabeza de mala manera; ¡rompiendo carne, venas y nervios! Para contemplar la mofa a tu condición de Rey, te dieron un cetro: una vulgar caña que colocaron en tus sagradas manos.

¡Oh sublime enamorado de nuestras almas!, recuerda también cuando te ataron a la columna. ¡Cómo te flageló aquella gente!… No quedó lugar alguno en tu maravilloso cuerpo que no quedara destrozado bajo los golpes de los látigos. Otro cuerpo humano hubiese muerto con menos golpes… La escena era terrible: ¡huesos y costillas podían verse! ¡Cuánta furia desatada contra el Hombre-Dios!

Oh Jesús mío, en memoria de aquellos crueles tormentos que padeciste por nosotros antes de la crucifixión, concédenos antes de morir un verdadero arrepentimiento de nuestros pecados, que podamos satisfacer por ellos, que hagamos una santa confesión, te recibamos en la Santísima Eucaristía, y así, alimentada nuestra alma, podamos volar hacia Ti.
Así sea.

Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria)

Segunda Oración

¡Oh salud y alimento de mi alma, libertad verdadera de ángeles y santos!, ¡Paraíso de delicias! Recuerda el horror y la tristeza que sufriste camino al lugar donde te aguardaba una cruz, cuatro clavos y los verdugos cuando toda aquella turba se apretujaba a tu paso, y te golpeaba e insultaba impunemente, haciéndote víctima de las más espantosas crueldades. Pero más te dolía la ingratitud de ellos, que los golpes que te infligían, pues era precisamente por ellos y por todo el género humano, que llevabas aquella Cruz sobre tus hombros destrozados.

Por todos aquellos tormentos y ultrajes, y por las blasfemias proferidas en contra de Ti, te rogamos, ¡Oh dueño de nuestra alma! que nos libres de nuestros enemigos, visibles e invisibles, y que bajo tu protección logremos tal perfección y santidad, que merezcamos entrar contigo en tu Reino. Así sea.

Se reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria)

Tercera Oración

¡Oh dueño de nuestra existencia! Tú que siendo el Creador del Universo, del Cielo y de la Tierra, de ángeles y hombres, a quien nada puede abarcar ni limitar y que todo lo envuelves y sostienes con tu amoroso poder, sin embargo, te dejaste matar por tu obra maestra, el hombre, para justificarlo ante Ti mismo.

Recuerda cada dolor sufrido, cada tormento soportado por nuestro amor, cuando los judíos con enormes clavos taladraron tus sagradas manos y pies. ¡Que espantosa escena se produjo cuando con indescriptible crueldad, tu cuerpo tuvo que ser estirado sobre la Cruz para que tus manos y pies llegaran hasta los agujeros previamente abiertos en el madero! ¡Con cuánta furia agrandaron aquellas heridas! ¡Cómo agregaron dolor al dolor, cuando tuvieron que estirar tus sagrados miembros violentamente en todas direcciones! ¡Oh Varón de dolores!

Recuerda cuando tus músculos y tendones eran estirados sin misericordia, y tus venas se rompían, y tu piel virginal se desgarraba horriblemente, y tus huesos eran dislocados.

¡Oh Cordero Divino! en memoria de todo lo ocurrido en la colina del Gólgota, te rogamos nos concedas la gracia de amarte y honrarte cada día más y más. Así sea.

Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria)

Cuarta Oración

¡Oh divino mártir de amor! ¡Oh médico celestial que te dejaste suspender en la Cruz para que por tus heridas las nuestras fueron curadas! Recuerda cada una de aquellas heridas y la tremenda debilidad de tus miembros, que fueron distendidos hasta tal punto que jamás ha habido dolor semejante al tuyo.

Desde la cabeza a los pies eras todo llaga, todo dolor, todo sufrías; eras una masa rota y sanguinolenta, y aún así llegaste, para sorpresa de tus verdugos, a suplicar a tu Padre, eterno perdón para ellos diciéndole: ¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!

¡Oh Cristo bendito! En memoria de esta gran misericordia que tuviste, que muy bien pudiste lanzar a todo aquel mundo malvado a los abismos infernales con un solo acto de tu poderosa voluntad, por aquella tan grande misericordia que superó a tu justicia divina, concédenos una contrición perfecta y la remisión total de nuestros pecados, desde el primero hasta el último, y que jamás volvamos a ofenderte. Así sea.

Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria)

Quinta Oración

¡Oh Jesús, Oh esplendor de la eternidad! Recuerda cuando contemplaste en la Luz de tu Divinidad, las almas de los predestinados que serían rescatados por los méritos de tu Sagrada Pasión, también viste aquella tremenda multitud que sería condenada por sus pecados. ¡Cuánto te quejaste por ellos!

Te compadeciste, oh buen Jesús, hasta de aquellos réprobos, de aquellos desafortunados pecadores que no se lavarían con tu sangre, ni se alimentarían con tu Carne Eucarística.

Por tu infinita compasión y piedad, y acordándote de tu promesa al buen ladrón arrepentido, al decirle que aquel mismo día estaría contigo en el Paraíso, ¡Oh salud y alimento de nuestra alma! muéstranos esta misma misericordia en la hora de nuestra muerte. Así sea.

Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria)

Sexta Oración

¡Oh Rey muy amado y deseado por mi corazón ¡ acordaos del dolor que sufriste, cuando desnudo y como un criminal común y corriente, fuiste clavado y elevado en la Cruz. Cómo te dolió el ver que tus familiares y amigos desertaran.

Pero allí estaba tu muy amada Madre y tu discípulo Juan, que permanecieron contigo hasta tu último suspiro. No importando que su naturaleza humana, desmayando estaba, y para colmo de tu inmenso amor por nosotros, nos hiciste aquel precioso regalo: ¡nos diste a María como Madre! ¡Cuánto te debemos Salvador nuestro, por este sublime regalo! Sólo tuviste que decir a María: “¡Mujer, he aquí a tu hijo!” y a Juan: “!He aquí a tu Madre!”

¡Te suplicamos, oh Rey de la Gloria! por la espada de dolor que entonces atravesó el alma de tu Santísima e Inmaculada Madre, que te compadezcas de nosotros en todas nuestras aflicciones y tribulaciones tanto corporal como espiritual, y que nos asistas en cada prueba, especialmente en la hora de nuestra muerte. Así sea.

Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria)

Séptima Oración

¡Oh Rey de Reyes! ¡Fuente de compasión que jamás se agota! Recuerda cuando sentiste aquella tremenda sed por las almas y que te llevó a exclamar desde la Cruz: “¡Tengo Sed!” Sí, no solamente tenías sed física, sino sed insaciable por la salvación de la raza humana.

Por este gesto de amor por nosotros, te rogamos, oh prisionero de nuestro amor, que inflames nuestros corazones con el deseo de tender siempre hacia la perfección en todos nuestros actos, que extingas en nosotros la concupiscencia de la carne y los deseos de placeres mundanos. Así sea

Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria

Octava Oración

¡Oh constante dulzura nuestra! ¡Oh deleite diario de nuestro espíritu! Por el sabor tan amargo de aquella hiel

Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria

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Santas

Santa María Goretti

Pequeña y dulce mártir de la pureza.

El Papa Pío XII, al canonizarla, definió a Santa María Goretti, como la pequeña y dulce mártir de la pureza.

Esta santa dio su vida en defensa de su castidad. Era la tercera de  siete hermanos.

María nació en el seno de una familia, que la educó en la fe y en las virtudes católicas.

María tenía el firme propósito de defender su castidad y prefería morir antes que cometer actos impuros.

El martirio

En la misma finca donde vivía la querida santa, vivía un joven de 20 años de nombre Alessandro Serenelli, que tenía una gran atracción hacia ella.

El muchacho le propuestas indecentes que provocaban el rechazo de la joven, que mantenía su decisión de conservar su pureza.

Alessandro al sentirse rechazado por María, un día la sorprendió en su casa e intentó violarla.

Pero la santa se resistió con determinación, lo que provocó que Alessandro la apuñalara 11 veces.

A pesar de esto, la joven María no falleció en ese instante e inclusive intentó arrastrarse hacia la puerta, lo que Alessandro le diera tres puñaladas más

Su padre la encontró en la casa casi muerta y la trasladaron de urgencia al hospital.

Finalmente, María falleció al día siguiente, el 6 de julio de 1902.

La conversión de su agresor

Alessandro recibió por el homicidio una condena de 30 años de prisión.

Durante el cumplimiento de la condena se convirtió al catolicismo y al salir de la cárcel le pidió perdón a la madre de María, quien le concedió el perdón.

Alessando pasó el resto de su vida trabajando en un convento de frailes capuchinos.

Además, participó como testigo en el proceso de beatificación de la santa.

La festividad de Santa María Goretti es el 6 de julio.

ORACIÓN A SANTA MARÍA GORETTI

¡Querida Santa María Goretti! Te ruego que me ayudes.

Quiero cultivar la virtud de la pureza

y nadie mejor que tu,

para sosterme firme en ese propósito.

Me encomiendo a tu santa interseción

para que me obtengas las gracias necesarias

para que no traicione a Nuestro Señor Jesucristo

y conserve mi castidad.

Amén.

Collar de Santa María Goretti

 

 

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Santos

Santiago el Mayor

El Santo Patrono de España.

Santiago el Mayor el Apóstol, hijo de Zebedeo, hermano del Apóstol San Juan, se lo llama el mayor para diferenciarlo de Santiago el Menor, hijo de Alfeo.

Jesucristo sentía un gran aprecio por a él y por su hermano San Juan y los llamaba los hijos del trueno, por ser personas de fuerte temperamento y con gran celo misionero.

Este apóstol fue testigo junto a su hermano San Juan y a San Pedro, testigo de cuando Jesús resucitó a la hija de Jairo y de la Transfiguración del Señor, lo que marca la cercanía que tenían estos apóstoles con el Señor.

Misión Apostólica

Su labor apostólica comenzó en Jerusalén y según la tradición, llegó a España con la Buena Nueva.

Estando en Zaragoza tuvo una visión de la Virgen María, que en ese lugar se construya un templo que lleve su nombre.

Complaciendo a la Virgen, construyó la capilla Nuestra Señora del Pilar.

El nombre de la capilla,  hace referencia al pilar (columna de jaspe) donde se apareció la Virgen,

Esa capilla en la actualidad es la Catedral-Basílica Nuestra Señora del Pilar.

El primer apóstol mártir

Luego de misionar en España, regresó a Jerusalén, donde sufrió la persecución que Herodes Agripa hizo a los cristianos.

Santiago fue degollado por orden de Agripa y en donde fue martirizado, se encuentra la Catedral Armenia de Santiago, en la ciudad de Jerusalén.

La tradición indica que sus reliquias fueron trasladadas que sus reliquias fueron trasladadas a España y se encuentran en el templo de Compostela, en Galicia.

Su festividad se celebra el 25 de julio.

ORACIÓN A SANTIAGO EL MAYOR

Amado Apóstol Santiago, modelo de seguimiento fervoroso a Cristo, me encomiendo a su santa intercesión,

para que el Señor me conceda tener la misma generosidad y celo apostólico que tuviste tu, para llevar el Evangelio al prójimo, por medio de mis palabras y sobretodo con mi testimonio.

Amén.

Medalla de Santiago Apóstol

Novena a Santiago el Mayor

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Dios y Señor infinitamente Misericordioso,
sé que sin ti no puedo nada,
por eso mi Señor, te pido me perdones mis faltas
y me propongo firmemente cambiar de vida con la ayuda de tu santa gracia, y la santa interseción del Apóstol Santiago
para merecer alabarte eternamente el la Gloria
junto con él y la Santísima Virgen María,
Amén.

ORACIÓN AL COMENZAR PARA TODOS LOS DÍAS

Acto de Contrición

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí
y por el cielo que perdí;
pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;
antes querría haber muerto que haberle ofendido,
y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,
no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.

Luego

Aclamado Apóstol Santiago, fiel discípulo de Jesucristo Nuestro Señor, te pido que me alcances las gracias que tanto necesito.
Te pido que confirmes en la fe y en el santo temor de Dios que tanto necesito.
Guía y proteje a nuestro Papa.
Intercede por mi ante Dios, para que me otorgue el favor
que te pido en esta novena y así tener un motivo más para darte gracias en la Gloria.
Amén.

ORACIÓN AL FINALIZAR PARA TODOS LOS DÍAS

Dios te suplico me concedas, que por medio de la protección de tu amado Apóstol Santiago,
pueda gozar de la paz eterna. Amén.

Día 1

Comenzar con el acto de contrición y la oración para todos los días.

Oración: Glorioso Apóstol Santiago que prontamente seguiste al  Divino Maestro, doy gracias Dios por los beneficios que te hizo y a ti te  ensalzo por la obediencia y fidelidad con que le haz correspondido el llamado del Señor. Yo me hallo en las redes de mis pasiones, preso de mi amor propio y atado a mis temporales intereses, que me impiden seguir a Dios y atender a sus amorosos llamamientos. Te ruego me alcances del Señor, una determinación como la tuya para romper estos lazos, y dejar de lado, todos esos apegos que me estorban para servir a Dios. Fortaléceme en la Fe, la fidelidad y aún la felicidad temporal de la Iglesia. Para que imitándoos en seguir a Cristo acá en la tierra, te acompañe también en gozar de su vista en la Gloria. Amén.

Rezar tres Padrenuestros y tres Ave Marías.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.

Día 2

Comenzar con el acto de contrición y la oración para todos los días.

Oración: Apóstol defensor de la fe a quien el Divino Maestro distinguió con el renombre de “hijo del trueno”, profetizando los fogosos incendios de caridad con que ibas a consumir la idolatría en las tierras a donde llevaste la luz del Evangelio, añade a ese  beneficio el de alcanzarme de Dios, eficaces auxilios para ser un buen cristiano, cumpliendo fielmente mis obligaciones, para que en el día del juicio, el Divino Pastor no me desconozca como una de sus ovejas. Ayúdame a mantenerme siempre triunfante de enemigos visibles e invisibles, para mayor gloria de Dios, y así hacerme dignos de acompañarte en la Patria Celestial. Amén.

Rezar tres Padrenuestros y tres Ave Marías.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.

Día 3

Comenzar con el acto de contrición y la oración para todos los días.

Oración: Dichoso Apóstol Santiago, te ruego que me ayudes a ser fiel al Señor, como tu lo fuiste, ayuda también a  quienes están  pecado mortal, para que se arrepientan de sus graves pecados y se conviertan y así puedan llegar vivos, a la presencia del Señor en la gloria. Amén.

Rezar tres Padrenuestros y tres Ave Marías.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.

Día 4

Comenzar con el acto de contrición y la oración para todos los días.

Oración: Bendito Apóstol Santiago, muy favorecido por Cristo Rey, te pido que me obtengas la gracia de tener una rendida obediencia a las enseñanzas del Divino Maestro y el desprecio del mundo, que pueda recibir la luz del Señor  y contemple en esta vida sus perfecciones y altísimos atributos, para que cada vez más y más ame su hermosura, desprecie por ella todas cuantas delicias me pueda ofrecer la tierra, y ponga todos mis cuidados en conseguir las del cielo. Amén.

Rezar tres Padrenuestros y tres Ave Marías.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.

Día 5

Comenzar con el acto de contrición y la oración para todos los días.

Oración: Benigno Apóstol  Santiago y amado del Salvador del mundo, te suplico humildemente, que me mantengas atento y vigilante en el cuidado de mi alma y no permitas que me deje llevar por las cosas malas del mundo. Te ruego me acerques bienes espirituales para mi alma que me conduzcan hacia la felicidad espiritual y me hagan merecer y así merecer con vos el eterno descanso.

Rezar tres Padrenuestros y tres Ave Marías.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.

Día 6

Comenzar con el acto de contrición y la oración para todos los días.

Oración: ¡Oh! Fiel servidor de la Santa Madre Iglesia, te suplico fervientemente, que así como supiste plantar en tierras lejanas a Jerusalén, la verdadera religión de Jesucristo, cuides de conservarla en mí y en tantos otros que sinceramente buscan conocer la única Verdad. No ignores, santo amigo, que en mí, y quizá en muchísimos, está muy débil o casi muerta la Fe, por falta de obras dignas de un digno hijo de Dios. Rescátame de la esclavitud de mis pasiones. Alcánzame, del Divino Maestro, una verdadera conversión, para que la penitencia y el continuo ejercicio de las virtudes me permitan acrediten ser dignos miembro de la Iglesia Peregrina, y en el futuro, de la Triunfante Iglesia. Amén.

Rezar tres Padrenuestros y tres Ave Marías.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.

Día 7

Comenzar con el acto de contrición y la oración para todos los días.

Oración: Gran Apóstol Santiago, tan favorecido por la Reina del Cielo, María Santísima, que merecisteis, estando aún ella en esta vida, viniera desde Jerusalén a visitarte,  fortalecerte y pedirte, que  le erigieses en Zaragoza un templo,  yo te suplico, por el mérito que tuviste  al cumplir tan hermoso precepto, consagres también mi corazón en el templo de María Santísima, y pueda servirle con todas mis potencias y sentidos, como Madre amable y poderosa Señora. Hazme  devoto de la Reina de los Santos, que todos la imitemos en amarla y en servirla, para que así como se dignó visitarte en vida, así en ella, y en la hora de nuestra muerte nos visite y asista hasta ponernos seguros en la Gloria. Amén.

Rezar tres Padrenuestros y tres Ave Marías.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.

Día 8

Comenzar con el acto de contrición y la oración para todos los días.

Oración: Fiel Apóstol y Mártir de Jesucristo, que fuiste un servidor leal y valeroso,  te doy gracias por tu heroica constancia, y te ruego  que intercedas por mí, para que yo tenga esa misma entereza, para estar dispuesto a dar mi vida en defensa de mi Fe.  Alcánzame, del Divino Maestro, la salvación y conversión. Alienta y conforta mi espíritu y consígueme las gracias necesarias,  para que sepa resistir firmemente los combates con el enemigo, y perder cuanto sea necesario, honra, hacienda y vida, antes que perder la gracia, perseverando siempre en ella, hasta poseer la Gloria. Amén.

Rezar tres Padrenuestros y tres Ave Marías.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.

Día 9

Comenzar con el acto de contrición y la oración para todos los días.

Oración: Amado Apóstol que por tu intercesión y protección pueda alcanzar de Dios Padre Misericordioso, el perdón de los muchos pecados con que lo he ofendido, alcánzame la gracia de que el maligno enemigo no tenga más poder sobre mi y los dones que me sean necesarios para vencer mis pasiones, para llegar a gozar con vos y los demás bienaventurados en la gloria. Amén.

Rezar tres Padrenuestros y tres Ave Marías.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.

Apóstol Santiago. Figura Religiosa