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Virgen del Carmen

La flor del Carmelo.

“Cuantos mueran con este hábito se salvarán. He aquí el privilegio que te concedo a ti y a todos los carmelitas” le dijo la Virgen a San Simón Stock, que se le presentó vestida con el hábito carmelita.

El comienzo de la devoción.

La advocación de la Virgen del Carmen toma su nombre en relación al Monte Carmelo, que se encuentra en Israel.

Allí se produjo el milagro del fuego por invocación del profeta Elías, que puso fin a la sequía que aquejaba al pueblo.

Monte Carmelo

En el Siglo XIII, se establecieron un grupo de hombres que se dedicaron a la oración y la penitencia.

De esta manera, nació la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Los religiosos eligieron establecerse en ese lugar sagrado, donde el profeta Elías le prometió a Dios, que el pueblo abandonaría la idolatría a Baal, si el Señor los libraba de la sequía.

Después de subir Elías varias veces al monte, se la apareció una gran señal “subía desde el mar una nubecita” (1 Rey 18,44), que estos primeros carmelitas interpretaron como un símbolo de la Virgen.

Por  lo tanto, los religiosos comenzaron a propagar la devoción a la Inmaculada Virgen María, como como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios.

Las apariciones de la Virgen del Carmen.

En 1246 se le apareció a San Simón Stock y le entregó el escapulario.

En el Siglo XIV, se le apareció al Papa Juan XII y le prometió que quienes cumplieran con los requisitos de la devoción,  la Virgen los ayudará para que se libren cuanto antes de sus penas.

Además, sus almas serán trasladadas sus almas a la bienaventuranza.

Promesas del uso del escapulario.

Los devotos del escapulario, recibirán como favor de la Virgen Santísima, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia.

O bien, la gracia del arrepentimiento de los pecados.

ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN

Santísima e inmaculada Virgen del Carmen;
Te ruego te compadezcas de mí, y me ayudes a  encontrar el camino del Señor.

Protégeme bajo tu manto y consígueme la gracia de la perseverancia final.

Amén.

Imagen de la Virgen del Carmen

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Virgen del Rosario

“El que confíe en mí rezando el Rosario no será oprimido por las adversidades”.

Esta es una de la 15 promesas que la Virgen María le hizo al Santo Domingo de Guzmán para quienes recen el Santo Rosario.

Estas todas las promesas que hizo la Virgen, según los escritos del Beato Alano de Rupe::

  1. “A todos los que recen devotamente mi Rosario, prometo mi especial protección”.
  2. “El que persevere en el rezo de mi Rosario recibirá gracias poderosísimas”.
  3. “El Rosario es un arma poderosa contra el infierno: destruirá los vicios, librará del pecado y abatirá las herejías”.
  4. “El Rosario hará florecer de nuevo las virtudes y las obras buenas, y obtendrá a las almas la más abundante misericordia de Dios”.
  5. “El que confíe en mí rezando el Rosario no será oprimido por las adversidades”.
  6. “Quien rece el Rosario meditando sus misterios no será castigado por la justicia de Dios: se convertirá si es pecador, crecerá en gracia si es justo y será hecho digno de la vida eterna”.
  7. “Los devotos de mi Rosario, en la hora de la muerte, no morirán sin sacramentos”.
  8. “Los que rezan mi Rosario encontrarán, durante la vida y en la hora de la muerte, la luz de Dios y la plenitud de sus gracias, y participarán de los méritos de los beatos en el paraíso”.
  9. “Cada día libraré del purgatorio a las almas devotas de mi Rosario”.
  10. “Los verdaderos hijos de mi Rosario gozarán de una gran gloria en el cielo”.
  11. “Todo lo que se pida mediante el Rosario será obtenido”.
  12. “Los que propaguen mi Rosario serán socorridos por mi en cada una de sus necesidades”.
  13. “He obtenido de mi Hijo que todos los devotos del Rosario tengan como hermanos en la vida y en la hora de la muerte a los santos del cielo”.
  14. “Los que reciten mi Rosario fielmente serán todos hijos míos amadísimos, hermanos y hermanas de Jesús”.
  15. “La devoción a mi Santo Rosario es un gran signo de predestinación”,

La Historia.

La Santísima Virgen María se le apareció a Santo Domingo de Guzmán, en 1208 en una capilla del monasterio de Prouilhe (Francia) con un rosario en las manos.

Allí Nuestra Señora, le enseñó al santo a rezarlo y le dijo que lo predicara entre los hombres, para convertir a los herejes albigenses y a los pecadores.

Entonces Santo Domingo se lo enseñó a los soldados del Simón IV de Montfort antes librar la Batalla de Muret, donde fueron vencedores.

Esa victoria se le se atribuyó a la Madre de Dios.

Por ello, Simón Montfort hizo construir  la primera capilla dedicada a la Virgen del Rosario.

En el siglo XV, la Virgen de le apareció a Alano de Rupe  y le hizo las 15 promesas.

La Festividad.

Fue instituida por el Papa San Pio V, en día 7 de octubre, para conmemorar la victoria en la Batalla de Lepanto, donde las fuerzas cristianas derrotaron a los turcos que invadía Europa.

¿Cómo rezar el Santo Rosario?

El Santo Rosario se reza meditanto un misterio por día. Mientras se medita el misterio se reza un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria.

Misterios Gozosos: Lunes y Sábados

Primer Misterio: 1º La Anunciación del Angel a la Virgen María y la Encarnación del Hijo de Dios.

Segundo Misterio: La visita de María Santísima a su prima Isabel.

Tercer Misterio: El nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en el portal de Belén.

Cuarto Misterio: La purificación de María Santísima y la presentación de Su Hijo en el Templo de Jerusalén.

Quinto Misterio: María y José encuentran a Jesús en el Templo, después de tres días.

Misterios Dolorosos: Martes y Viernes.

Primer Misterio: La oración y agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní.

Segundo Misterio: La flagelación de Jesús.

Tercer Misterio: La coronación de espinas de Nuestro Señor.

Cuarto Misterio: El camino hacia el Calvario, llevando Jesús la Cruz a cuestas, por nuestros pecados.

Quinto Misterio: La crucifixión y muerte de nuestro Señor.

Misterios Gloriosos: Miércoles y Domingo.

Primer Misterio: La triunfante Resurrección de Jesús.

Segundo Misterio: La admirable Ascensión de Jesús al cielo.

Tercer Misterio: La venida del Espíritu Santo sobre María Santísima y los Apóstoles.

Cuarto MisterioLa Asunción de María al cielo en cuerpo y alma.

Quinto Misterio: La Coronación de María Santísima como Reina y Señora del universo.

Misterios Luminosos: Jueves.

Primer Misterio: El Bautismo de Jesús en el Jordán.

Segundo Misterio: Las bodas de Caná

Tercer Misterio: El anuncio del Reino de Dios

Cuarto Misterio: La Transfiguración

Quinto Misterio. La Institución de la Eucaristía

Al finalizar la meditación de los misterios, se reza por las intenciones del Papa: un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.

Rosario Hecho a Mano

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La Inmaculada Concepción

Dogma de Fe.

Este dogma de Fe fue establecido el 8 de diciembre de 1854 por el Papa Pío IX.

La Santísima Virgen María, Madre del Salvador, por una gracia especial de Dios, fue preservada de todo pecado desde su concepción.

El Documento que decreta el Dogma.

Es una Bula del Papa Pío IX, que se llama “Ineffabilis Deus”. 

En esa Bula el Papa dice: “Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles”.

La catequesis de San Juan Pablo II

El Papa San Juan Pablo II,  sobre este dogma ha dicho : “En María, llena de gracia, la Iglesia ha reconocido a la «toda santa, libre de toda mancha de pecado” (Lumen gentium, 56).

El término “hecha llena de gracia» que el ángel aplica a María en la Anunciación se refiere al excepcional favor divino concedido a la joven de Nazaret con vistas a la maternidad anunciada, pero indica más directamente el efecto de la gracia divina en María, pues fue colmada, de forma íntima y estable, por la gracia divina y, por tanto, santificada”.

Fundamento Bíblico.

En el Génesis se puede encontrar la promesa de la Redención, cuando Dios declara la enemistad entre la serpiente y la Mujer. Cristo, la semilla de la mujer (María) aplastará la cabeza de la serpiente. Ella será exaltada a la gracia santificante que el hombre había perdido por el pecado. Solo el hecho de que María se mantuvo en estado de gracia puede explicar que continúe la enemistad entre ella y la serpiente. 

Por eso se lo llama Protoevangelio, porque contiene la promesa concreta de que vendrá un redentor.

Junto con el Redentor, se manifestará esta obra maestra: La preservación perfecta de todo pecado de su Madre Virginal.

El texto original griego del Evangelio de San Lucas, que narra en encuentro entre la Virgen y el Argangel San Gabriel, utiliza una palabra “kecharitomene”, que quiere decir abundancia de gracia y no llena de gracia, como se lee en la versión en castellano.

ORACIÓN A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

¡Inmaculada Madre de Dios! Mira a este pecador que suplica tu santa intercesión.

¡Madre Bendita! ¡Abundante de Gracia! Aboga por mí ante el Señor para que me mire con bondad y perdone mis pecados.

Acompáñame Dulce Virgen María, en este duro peregrinar de cada día.

Protégeme del maligno y ayúdame a alcanzar la salvación.

Amén.

Jaculatoria

Bendita sea la santa e Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, Madre de Dios. Avemaría.

PIADOSO EJERCICIO PARA OFRENDAR 
A LA SANTÍSIMA E INMACULADA VIRGEN MARÍA, MADRE DE DIOS

Dios Poderoso y Eterno, que por la Inmaculada Virgen, preparaste una digna morada a tu Hijo; te suplico que, así como a ella la preservaste de toda mancha en previsión de la muerte del mismo Hijo, me concedas también que, por medio de su intercesión, llegue a tu presencia puro de todo pecado. Por el mismo Jesucristo, nuestro señor. Amén.

1. Bendita sea la santa e Inmaculada Concepción de la Gloriosa Virgen María, Madre de Dios. Se reza un Avemaría.

2. Oh Santa María, que entraste en el mundo sin mancha de culpa, consígueme de Dios que yo pueda salir de este mundo sin pecado. Se reza un Avemaría.

3. Oh Virgen María, que nunca tuviste la mancha del pecado original, ni de ningún pecado actual, te encomiendo y confío la pureza de mi corazón. Se reza un Avemaría.

4. Por tu Inmaculada Concepción, oh María, haz puro mi cuerpo y santa el mi alma. Se reza un Avemaría.

5. Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros, que recurrimos a Ti. Se reza un Avemaría.

La Inmaculada Concepción de la Virgen por Murillo

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Virgen de Loreto

La Santa Patrona de los aviadores.

La historia de la Virgen de Loreto, es la historia de una serie de traslados de la Santa Casa de la Virgen María.

La Santa Casa se trasladó desde Nazareth hasta Loreto, Italia.

Pero antes de llegar a Loreto la Santa Casa,  había sido trasladada a Tarseto en Croacia.

Luego se traslada a Ancona, Italia a un bosque de laureles, por eso recibe el nombre de Loreto (del latín Lauretum: lugar poblado de laureles).

El último tramo del traslado culminó el 10 de diciembre de 1294.

El traslado según la tradición

Fue realizado por ángeles para ser protegida y resguardada de todo peligro.

Por este milagroso traslado, se considera a esta advocación, como la protectora de los aviadores.

Pero algunos historiadores, indican que fue trasladada por mar en buques de las cruzadas y por medio de la familia Angeli, fue llevada a Loreto.

La Basílica de la Santa Casa

Es el templo que se construyó alrededor de la  Santa Casa de la Virgen María, en Loreto, Italia.

El santuario fue construido entre 1468 y 1587,

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LORETO

Amada Virgen de Loreto, a ti acudo con confianza,

para rogar por tu santa intercesión,

para pedirte que protejas mi familia,

a ti que habitaste son la Sagrada Familia en la Santa Casa,

te ruego que nos ayudes todos, a ser una buena familia cristiana.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra,

te pido que protejas también a todas las demás familias,

y las ayudes a estar siempre cerca de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

Estatua  de la Virgen de Loreto

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Virgen de Guadalupe

La Madre de las Américas.

La historia de la Virgen de Guadalupe comienza el 9 de diciembre de 1531, cuando por unos días se produjeron apariciones de la Virgen.

La última aparición ocurrió el 12 de diciembre de ese año, fecha en que se celebra la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe.

La Primera Aparición

Fue el 9 de diciembre a un indio recién convertido a la Fe Católica, llamado Juan Diego.

Cuando Juan Diego fue a rezar, vio una nube blanca y escuchó que lo llamaban por su nombre.

Además, el indio vio a una Señora, quien le dijo ser la Virgen María.

El pedido de la Virgen

La Virgen le pidió a Juan Diego, que fuera a ver al obispo y le diga que en ese lugar (Cerro Tepeyac), se le construyera un templo pero el obispo no le creyó.

Juan Diego volvió al lugar y se encontró de nuevo con la Virgen, quien le insistió que volviera a hablar con el obispo.

El indio fue a ver nuevamente al obispo, quien al escucharlo le dijo que la Señora debía darle alguna señal que probara que ella era la Madre de Dios.

Juan Diego volvió para hablar con la Virgen, que le dijo que volviese al día siguiente al mismo lugar pues allí le daría la señal.

La señal de la Virgen

Pero al día siguiente Juan Diego no pudo volver al cerro pues su tío estaba muy enfermo.

Era la madrugada del 12 de diciembre de 1531 cuando Juan Diego fue rápidamente a un sacerdote para su tío que estaba agonizando. Cuando llegó al sitio debía encontrarse con la Virgen, optó por  tomar otro camino para evitarla.

Pero de repente la Virgen María salió a su encuentro y le preguntó a dónde iba.

El indio le explicó lo que sucedía y la Virgen le dijo a Juan Diego que su tío no moriría y que ya estaba sano.

Entonces el indio le pidió la señal que debía llevar al obispo.

La Virgen le dijo que subiera a la cumbre del cerro. Allí encontró rosas frescas y cortó cuantas pudo y se las llevó al obispo.

Al encontrarse con el obispo Juan Diego desplegó su manta y se  cayeron al suelo las rosas y en su tilmatli estaba la imagen de la Virgen.

Al ver esto, el obispo llevó la imagen santa a la Iglesia Mayor y edificó una ermita en el lugar que había señalado el indio.

Esa imagen en el tilmatli hoy se venera como Nuestra Señora de Guadalupe.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE GUADALUPE

Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas

tu que sales al encuentro de nosotros, los pecadores,

me consagro a ti con todo mi ser y todo mi amor.

Te consagramos mi vida, mi familias,

mi trabajo de cada día, mis alegrías, mis tristezas

y mis dolores y enfermedades.

Te ruego por el Papa, los obispos, los sacerdotes, lo diáconos

los religiosos, las religiosas, los consagrados y consagradas de

toda nuestra América.

Protégenos a todos Madre Buena, que en ti ponemos toda nuestra

esperanza.

Amén.

Medalla de la Virgen de Guadalupe

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Virgen del Perpetuo Socorro

La Santa Patrona de los Padres Redentoristas.

Según la tradición, fue en el siglo XV, cuando un tenía la pintura del Perpetuo Socorro y para proteger el cuadro, decidió llevarlo a Italia.

Durante el viaje a Italia, se desató una tormenta. El comerciante alzó el cuadro y pidió socorro. Entonces el mar se calmó.

Antes de morir, el mercader le entregó el cuadro a un amigo, bajo la promesa de que se lo entregaría a una iglesia ilustre.

Pero la esposa de este amigo, quiso quedarse con el cuadro y por lo tanto, no se cumplió con la promesa y el hombre enfermó y murió.

El deseo de la Virgen

La Virgen se le apareció a la hija de seis años de ese hombre y le dijo que quería que ese cuadro estuviera en la iglesia de San Mateo.

La iglesia de San Mateo fue destruidas por Napoleón pero un monje agustino, logró salvar la imagen.

Entonces la imagen fue llevada a la capilla agustiniana en Posterula.

Sobre las ruinas de las iglesia de San Mateo, los padres redentoristas construyen la iglesia de San Alfonso y descubren que allí estuvo el cuadro del Perpetuo Socorro.

Le informan al Papa IX lo sucedido y éste dispone que el cuadro fuera devuelto a la Iglesia entre Santa María la Mayor y San Juan de Letrán.

Además les pidió a los padres Redentoristas que difundieran a Nuestra Señora del Perpetuo.

La festividad

El día 27 de junio.

ORACIÓN A LA VIRGEN DEL PERPETUO SOCORRO

¡Santísima Virgen María, Madre del Perpetuo Socorro!

Te elevo mi oración para suplicarte,

que no dejes de socorrerme en todo momento,

en mis tentaciones, en mis caídas, en mis dificultades,

en todas las miserias de la vida

y especialmente, en el momento de la muerte.

¡Madre purísima! Concédeme la gracia

de acudir siempre y confiadamente a Vos.

Para obtener tu perpetuo socorro y la gracia

de la perseverancia final.

Ruega por mí ahora y en la hora de mi muerte.

Amén.

MEDALLA DE LA VIRGEN DEL PERPETUO SOCORRO

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María Auxliliadora

El auxilio de los Cristianos.

Cuando el Papa Pío VII estaba prisionero por orden de Napoleon, se dedicaba mucho tiempo a rezarle a la Santísima Virgen María.

Esas oraciones tuvieron buena respuesta y cuando la Iglesia recupera su poder espiritual, el Papa le agradece a la Virgen María.

Ese agradecimiento, lo hace bajo la advocación María Auxilio de los cristianos e instituye la fiesta de María Auxiliadora.

Con ese reconocimiento, el Papa quiso que se recordara su entrada a Roma luego del cautiverio en Francia.

Orígenes y Propagación de la Devoción

Los primeros cristianos llamaban a la Virgen María con el nombre de Auxiliadora.

Por eso, se leen estos dos títulos en antiguos monumentos de oriente: Madre de Dios (Teotokos) y Auxiliadora (Boetéia).

San Juan Damasceno fue el primero en utilizar y difundir la jaculatoria: “María Auxiliadora, ruega por nosotros”.

El titulo de María “Auxilio de los Cristianos”, se comenzó a utilizar aproximadamente en el año 1558, en las letanías que recitaban en el santuario de Loreto (Italia) de allí “Letanías Lauretanas”.

Estas letanías fueron aprobadas por el Papa Clemente VIII en 1601.

Otro gran devoto de esta advocación fue San Juan Bosco, a quien la Virgen se le apareció en sueños para que le construyera un templo con el título de Auxiliadora.

La festividad

El día 24 de mayo.

ORACIÓN A MARÍA AUXILIADORA

¡Oh María Auxiliadora! Madre de Dios.

Te ruego que me ayudes en este momento

tan adverso que estoy pasando.

Ampárame Madre mía y consuelame

en este momento de pena y dolor.

Te suplico que escuches mi ruegos y mis súplicas.

Derrama sobre mí todo tu amor de Madre

y dale paz a mi alma.

Líbrame Madre mía de cometer errores,

ayúdame a caminar bajo tu manto,

no dejes de acompañarme

y ayúdame a ser agradable a Nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

Imagen de María Auxiliadora

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Santa María Reina

Reina y Señora de los Ángeles y los Santos.

En octubre de 1954, S. S. el Papa Pío XII instauró la festividad del Reinado de María bajo el acto de coronación de la Virgen en la Basílica de Santa María la Mayor.

Además, promulgó su encíclica Ad Coeli Reginam.

Esa encíclica, es el documento más importante del Magisterio de la Iglesia, acerca de la realeza y la dignidad de la Santísima Virgen María.

La tradición de la Iglesia Católica, ya proclamaba a la Virgen María, como Señora y Reina de los ángeles y de los santos, de los patriarcas y de los profetas, de los apóstoles y de los mártires, de los confesores y de las vírgenes.

María es Reina del Universo y Madre del Salvador.

Porqué la Santísima Virgen María es Reina

1) Por su divina Maternidad: Es el fundamento principal. Ser la Madre de Dios la eleva a un grado altísimo de intimidad con el Padre celestial y la une a su divino Hijo, que es el Rey del universo.

2) Por la corredentora del género humano. El Papa Pío XII dijo que la Santísima Virgen, cooperó íntimamente en nuestra salvación.

3) Por ser la perfecta discípula del Nuestro Señor Jesucristo. Lo acompañó de principio al final, estando junto a Él al pie de la Cruz.

La Festividad

La festividad de María Reina es el 22 de agosto.

ORACIÓN A MARÍA REINA

Virgen María, Virgen Santísima,

Reina de los ángeles y de los santos, de los patriarcas y de los profetas, de los apóstoles y de los mártires, de los confesores y de las vírgenes.

Me encomiendo a tu santa intercesión para tener paz y salud en cuerpo y alma,

a ti que engendraste a Cristo Nuestro Señor y Salvador.

Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Medalla de María Reina

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Nuestra Señora de Luján

Patrona de Argentina.

La historia de la Virgen de Luján se remonta al año 1630, cuando dos imagenes de la Virgen llegaron de Brasil para un hacendado de Sumanpa (Santiago del Estero).

El hacendado pretendía tener la imagen de la Concepción de María Santísima para venerarla en una capilla.

Durante el traslado de las imagenes,  los encargados de transportar las imagenes, decidieron hacer un descanso a orillas del Rìo Luján.

La Virgen no se quiere ir de Luján

Cuando se decidió reanudar la marcha, los hombre no pudieron de ninguna forma mover las carretas.

Por eso decidieron bajar a una de las imagenes de la Virgen.

En primer lugar, bajaron la imagen de la Madre de Dios con el niño en brazos, dejando la de la Concepción en la carreta y no pudieron mover la carreta.

Por lo tanto, decidieron cambiar de imagen y la carreta comenzó a moverse.

Entonces los hombres pensaron que la Virgen no quería moverde de Luján y comenzó a propagarse esta devoción en toda la zona.

La coronación

La coronación de la Virgen se realizó el 8 de mayo de 1887. En ese mismo año comenzó a construirse la Basílica, que fue inaugurada en 1935.

La festividad de Nuestra Señora de Luján se celebra el 8 de mayo.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LUJÁN

Virgen de Luján, Patrona de la Argentina.

Me pongo en tu presencia, recordando las palabras de Jesús que dicen: «He aquí tu Madre»; y así te sentimos, María como nuestra Madre y nuestra Señora. Sólo te pedimos que me mire y me escuches.

Te pido por el pais, por las familias y por nuestra Iglesia.
Porngo en tu corazón nuestras angustias, nuestra esperanza, nuestros dolores y nuestras alegrías.

Danos un gran espíritu solidario para ayudar a los pobres y estar siempre con el corazón abierto para acoger la Palabra de Dios y a llevarla a la práctica.

Que amemos siempre a la Iglesia Católica y te ruego por el Papa, los obispos y todos nuestros sacerdotes y diáconos.

Amén.

Santo Rosario hecho a mano

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Nuestra Señora de los Dolores

ORIGEN DE LA DEVOCIÓN

El culto a la Virgen Dolorosa data del siglo XI. La Orden de los frailes de Siervos de María (frailes servitas), fijó como fecha el 15 de septiembre.

Pero también se conmemora a esta advocación, en la semana de la Pasión del Señor.

Figura de la Virgen Dolorosa

Las siete gracias que la Virgen María le dio a Santa Brígida

1.- Pondré paz en sus familias.

2.- Serán iluminados en los Divinos Misterios.

3.- Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.

4.- Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.

5.- Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida.

6.- Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte; verán el rostro de su Madre.

7.- He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría.

ORACIONES POR LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN MARÍA

Primer Dolor:
La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor… Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.

Se reza un Avemaría.

Segundo Dolor:
La huida a Egipto con Jesús y José

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.

Se reza un Avemaría

Tercer Dolor:
La pérdida de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.

Se reza un Avemaría

Cuarto Dolor:
El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.

Se reza un Avemaría

Quinto Dolor:
La crucifixión y la agonía de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.

Se reza un Avemaría

Sexto Dolor:
La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor… Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amo.

Se reza un Avemaría

Séptimo Dolor:
El entierro de Jesús y la soledad de María

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…

Se reza un Avemaría

Oración Final

Te suplicamos Señor Jesucristo, que ante tu clemencia interceda por nosotros,

la Bienaventurada Virgen María, cuya alma fue traspasada, por una espada de dolor, en la hora de tu Pasión.

Te lo pedimos a Ti, quien vive y reinas en unidad con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

Amén

Promesas de la Virgen Dolorosa a Sor Lucía

El 13 de octubre de 1917, fue la última aparición de la Virgen María en Fátima, donde la Virgen María se presentó como Nuestra Señora de los Dolores.

Esto había sido anunciado por la Virgen  a los pastorcitos, cuando se les apareció del 13 de septiembre: “En octubre vendrá nuestro Señor, así como Nuestra Señora de los Dolores y Nuestra Señora del Monte Carmelo. San José se aparecerá con el Niño Jesús para bendecir al mundo”.

Sor Lucía, que fue una de los tres videntes, describió en su libro “Llamadas del mensaje de Fátima” el vínculo entre la Virgen de Fátima y Nuestra Señora de los Dolores.

Jesús y la Virgen se aparecieron a Sor Lucía el 10 de diciembre de 1925 en el convento de Pontevedra (España).

Y la Virgen le dijo a Lucía: “Mira hija mía a Mi Corazón, rodeado de espinas con las que los hombres desagradecidos me perforan en todo momento por sus blasfemias e ingratitudes.

Al menos intenta consolarme y decir que yo prometo ayudar a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, todos aquellos que, en el primer sábado de cinco meses consecutivos, confiesen, reciban la Sagrada Comunión, reciten cinco decenas del Rosario y me hagan compañía durante quince minutos mientras meditan sobre los quince misterios del Rosario, con la intención de repararme”.