Santo Tomás Apóstol

Santo Tomás Apóstol recorrió la Siria, Persia y la India, anunciando el evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. Es el apóstol que evangelizó más lejos.

Según la tradición, fue en la India donde fue martirizado por un sacerdote hindú.

Sus reliquias

En la actualidad parte de sus reliquias, se encuentran en la Basílica de Santo Tomás Apóstol en Ortona, Italia.

En tanto que sus huesos, están en la Basílica de Santo Tomás en la ciudad de Cennai, India.

Festividad

Según la tradición Santo Tomás fue martirizado el 3 de julio, por eso su festividad se celebra en esa fecha.

ORACIÓN A SANTO TOMÁS APÓSTOL

Querido Apóstol Santo Tomás, tu que has creído porque has visto,

ayúdame con tu santa interseción,

a ser una persona firme en la  Fe,

y también a dedicar mi vida a servir al Señor.

Amén

Oración para la depresión, los celos y los temores

¡Oh glorioso Santo Tomás!, apóstol amado de Jesucristo, luz para todo el mundo, que con la claridad de tu predicación y con los resplandores del evangelio alumbraste los lugares por donde pasaste propagando el santo nombre de tu amado y dulcísimo maestro y señor. Gracias a tu incredulidad pudiste tocar las santas llagas, y con ello sanaste las de nuestra infidelidad, cuando en la carne ya inmortal reconociste y adoraste a nuestro señor, resucitado de entre los muertos.

Tú que con gran trabajo y esfuerzo alimentaste el rebaño del señor, y como conquistador del mundo pagano domesticaste a personas fieras y bárbaras y las sujetaste al suave yugo de Cristo, amansándolas con amor y comprensión, enseñándolas con tus palabras, asombrándolas con tus milagros, y a la hora de tu cruel muerte consiguiéndoles el perdón y la bendición de nuestro Dios y señor.

Por medio de tus oraciones Santo mío, y nombrándote mi intercesor y abogado, espero recibir del señor lo que tú con lágrimas y sangre sembraste. Ayúdame, oh Tomás glorioso, pon tu mano sobre mí, para que cuando yo caiga me levante, para que cuando yo tema reciba valor, para que cuando la depresión se adueñe de mí recobre el ánimo y las fuerzas, y no me deje caer en el abandono y la tristeza.

¡Oh apóstol santísimo, Tomás!, tú que guiaste tantas naciones incrédulas, domina el arco que ellos flechan, para que sus saetas de odio se conviertan en flechas de amor, paz y concordia, y que estas sean penetrantes y eficaces, para que aquellas ovejas descarriadas se junten con las de Nuestro Señor y reconozcan, adoren y obedezcan a un solo Dios, trino y uno verdadero, y a Jesucristo por su único y sumo pastor. Amén.