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SAN PÍO X

El Papa de la Eucaristía.

Su nombre de nacimiento fue fue Giuseppe Melchiorre Sarto y escogió, cuando fue electo Papa, el nombre Pío X.

San Pío X fue Papa entre 1903 y 1914. Durante su pontificado autorizó a los niños a que se acerquen a comulgar, a partir de que comprendan quién está en la Hostia Consagrada y promovió la comunión diara.

Promotor del Catecismo

San Pío X publicó en 1905 el Catecismo, para exponer lo esencial de las verdades de la Fe católica.

En el catecismo ofrece un conocimiento teológico básico para todos los católicos.

Por lo tanto, este Catecismo de Pío X es reconocido, como un ícono del tradicionalismo católico, por sus categóricas enseñanzas, sin  ambigüedades.

La curación milagrosa en una audiencia pública

En una audiencia pública, un feligrés le mostró su brazo paralizado y le pidió que se lo cure. El Papa se le acercó sonriente, tocó el brazo y dijo: “Sí, sí”. Y el hombre quedó curado.

Festividad

La fiesta de San Pío X se celebra cada 21 de agosto.

ORACIÓN A SAN PÍO X

Oh1 GloriosoSan Pío X, el Papa de la Eucaristía, que te has empeñado en “restaurar todas las cosas en Cristo”. Obténme un verdadero amor a Jesucristo, de tal manera que sólo pueda vivir por y para Él. Ayúdame a alcanzar un ardiente fervor y un sincero deseo de luchar por la santidad, y a poder aprovechar todas las riquezas que brinda la Sagrada Eucaristía. Por tu gran amor a María, madre y reina de todo lo creado, inflama mi corazón con una tierna y gran devoción a ella.

Dichoso modelo del sacerdocio, intercede para que cada vez hayan más santos y dedicados sacerdotes, y se acrecienten las vocaciones religiosas. Disipa la confusión, el odio y la ansiedad, e inclina nuestros corazones a la paz y la concordia, a fin de que todas las naciones se coloquen bajo el dulce reinado de Jesucristo.

Amén.

ORACIÓN DE SAN PÍO X PARA DESPUES DE COMULGAR

Has venido a visitarme como Padre y como amigo.

Jesús, no me dejes solo. ¡Quédate Señor conmigo!

Por en mundo envuelto en sombras, soy errante peregrino

dame tu luz y tu gracia. ¡Quédate Señor conmigo!

En este precioso instante abrazado estoy contigo,

que esta unión nunca me falte. ¡Quédate Señor conmigo!

Acompañame en la vida, tu presencia necesito,

sin ti desfallezco y caigo. ¡Quédate Señor conmigo!

Declinando está la tarde, voy corriendo como río

al hondo mar de la muerte. ¡Quédate Señor conmigo!

En la pena y en el gozo sé mi aliento mientras vivo.

Hasta que muera en tus brazos. ¡Quédate Señor conmigo!