Categorías
Santos

San Pedro Julián Eymard

El Apóstol del Santísimo Sacramento.

San Pedro Julián es el fundador de la Congregación del Santísimo Sacramento y de las Siervas del Santísimo Sacramento.

Conoció a San Juan María de Vianney, quien dijo de él: “Es un santo. El mundo se opone a su obra porque no la conoce, pero se trata de una empresa que logrará grandes cosas por la gloria de Dios. ¡Adoración Sacerdotal, que maravilla! … Decid al Padre Eymard que pediré diariamente por su obra”.

Sus comienzos.

El santo se ordenó sacerdote en 1834. Años más tarde ingresó a la Congregación de los Maristas.

Pero él sentía que debía ocuparse de la devoción al Santísimo Sacramento.

Por eso funda una congregación religiosa, dedidaca a adorar al Santísimo Sacramento, primeramente la rama masculina y posteriormente la femenina.

Su prédica

La prédica sacerdotal fue eminentemente sacramentina, es decir, que el centro de toda su labor como pastor de la Iglesia, estaba centrada en propagar el culto al Santísimo Sacramento.

El santo impulsó varias obras religiosas, a pesar de sufrir marias enfermedades, que finalmente provocaron su muerte el 1 de agosto de 1868.

Entre ellas se destaca la veneración a Nuestra Señora del Santísimo Sacaramento.

Esta devoción mariana fue pensada y difundida por el santo en el año 1868, en una charla para ingresantes a su congregación.

El Papa San Juan XXIII oficializó la devoción, dándole el título de “Nuestra Señora del Santísimo Sacramento” en él años 1962, en oportunidad de canonizar al santo.

La festividad

La Iglesia celebra la fiesta de San Pedro Julián Eymard, cada 2 de agosto.

ORACIÓN DE SAN PEDRO JULIÁN EYMARD

Padre Nuestro Eucarístico de San Pedro Julián Eymard

Padre Nuestro, Hágase tu voluntad. Nuestro Padre que estás en el Cielo, en el Cielo de la Eucaristía.

A ti que estás sentado en el trono de la gracia y el amor, sea la bendición, y el honor y el poder y la gloria por todos los siglos de los siglos.

Santificado sea tu Nombre, primero en nosotros, a través del Espíritu de tu humildad, obediencia y caridad.

Que pueda Yo en toda humildad y deseo hacerte conocido, amado y adorado por todos los hombres en la Sagrada Eucaristía.

Venga a nosotros tu Reino, tu Reino Eucarístico. Reina Tu solo sobre nosotros para tu mas grande gloria a través del poder de tu amor, el triunfo de tus virtudes, y la gracia de una vocación eucarística en mi estado de vida.

Concédenos la gracia y la misión de tu amor santo para que podamos efectivamente extender tu Reino Eucarístico por todas partes y llevar a cabo el deseo que tu expresaste:

He venido a echar fuego sobre la tierra; ¿ y que mas me gustaría, sino que estuviera encendida?
Oh, que nosotros pudiéramos ser incendiarios de tu fuego celestial!

Hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo. Concédenos el gozo de encontrar toda nuestra alegría queriéndote a ti solamente, queriéndote solamente, deseándote solamente y pensando solamente en Ti.

Concede que negándonos a si mismos siempre y en todas las cosas, podamos encontrar luz y vida, en obedecer tu buena, aceptable y perfecta voluntad.

Haré lo que quieras, lo haré porque tu lo quieres, lo haré como tu lo quieres, lo haré siempre y cuando tu lo quieras.

Perece nuestros pensamientos y deseos, si ellos no son puramente de Ti, para Ti y en Ti.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Tu eres nuestro Señor Eucarístico y Tu solamente serás nuestra comida y vestido, nuestras riquezas y gloria, nuestro remedio en la enfermedad, y nuestra protección en contra de todo mal. Tu serás todas las cosas para nosotros.

Y perdónanos nuestros pecados. Perdóname Jesús, porque Yo siento mucho por mis pecados, tal como se presentan ante tus ojos.

Como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Para cualquiera que nos haya ofendido en cualquier forma, con todo nuestro corazón le perdonamos y le deseamos los regalos de tu amor.

Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Libéranos Jesús, del demonio del orgullo, la impureza, el desacuerdo y la complacencia.

Libéranos de los cuidados y preocupaciones de la vida, para que con un corazón puro y una mente libre podamos gozosamente pasar nuestra vida y consagrar todo lo que somos y lo que tenemos al servicio tuyo, nuestro Señor Eucarístico. Amen.

En Ti, Oh Señor Jesús, Yo he tenido la esperanza; no dejes que nunca me confunda.

Tu solamente eres bueno.

Tu solamente eres poderoso.

Tu solamente eres eterno.

A Ti solamente sea el honor y la gloria, el amor y el agradecimiento, por los siglos de los siglos. Amén”.

366 Textos de San Pedro Julian Eymard (UN PENSAMIENTO PARA CADA DIA)