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San Maximiliano Kolbe

El mártir de la caridad.

Maksymilian Maria Kolbe fue un fraile polaco perteneciente a la orden de franciscanos conventuales.

El santo se ofreció para morir en lugar de Franciszek Gajowniczek, un padre de familia del campo de concentración de Auschwitz.

La Milicia de la Inmaculada.

Maximiliano fundó una organización religiosa llamada Milicia de la Inmaculada, para  lograr la conversión de los pecadores y que se santifiquen, bajo el patrocinio de la Bienaventurada Virgen María Inmaculada y mediadora.

En 1929 funda la “Ciudad de la Inmaculada” en el convento franciscano de Niepokalanów, a 40 kilómetros de Varsovia.

Prisión y muerte.

Durante la Segunda Guerra Mundial, es tomado prisionero y enviado a campos de concentración.

Cuando en el campo de concentración, los nazis escogen a 10 prisioneros para condenarlos a morir de hambre.

El elegido para morir número 10 fue el sargento polaco Franciszek Gajowniczek, quien exclamó: “Dios mío, yo tengo esposa e hijos”.

Entonces Fray Maximiliano se ofrece a ocupar el lugar de Franciszek.

Por eso el fraile franciscano es llevado a un subterráneo, donde consuela a los otros presos y le pide mantenerse unidos en la oración.

Todos los presos mueren y solo queda vivo el santo.

Finalmente, se decide aplicarle una inyección letal que termina con su vida, el 14 de agosto de 1941.

Festividad y Canonización.

La fiesta de San Maximiliano Kolbe se celebra cada 14 de agosto, fue canonizado el 10 de octubre de 1982, por el Papa San Juan Pablo II.

ORACIÓN A SAN MAXIMILIANO KOLBE.

Oh Señor Jesucristo, que dijiste “nadie tiene mayor amor que quien da la vida por sus amigos”, por medio de la intercesión de San Maximiliano Kolbe cuya vida es una ilustración de ese amor, te suplicamos nos concedas nuestras peticiones…
(Mencionar aquí la gracia que se desea alcanzar)
A través del movimiento de la Milicia de la Inmaculada, que fundó Maximiliano, difundió una ferviente devoción a Nuestra Señora por todo el mundo. El dio su vida por un completo extraño y amó a sus perseguidores, dándonos con ello un ejemplo de amor desprendido por todos los hombres, un amor que estaba inspirado por una verdadera devoción a María.
Concédenos, oh Señor Jesús, que también nosotros podamos entregarnos enteramente sin reservas por el amor y el servicio a nuestra Reina del Cielo para mejor amar y servir a nuestro prójimo a imitación de tu humilde siervo San Maximiliano. Amén.
Rezar tres Avemarías y un Gloria.