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San Lorenzo Diácono y Martir

El Santo Patrono de los Diáconos.

San Lorenzo fue un jóven diácono de la Iglesia en el Siglo III, que fue nombrado por el Papa San Sixto II.

Lorenzo estaba encargado de distribuir la ayuda a los pobres.

El nombre Lorenzo que en latín es Launrentius, significa laureado y por su gran testimonio, San Agustín, le dedicó uno de sus sermones (Sermo 302, de Sancto Laurentio).

El santo nació en Huesta en 225 y murió el 10 de agosto de 258.

Al cuidado de los tesoros de la Iglesia.

El emperador Valeriano, decretó la condena a muerte todo aquel que se declarara cristiano.

Por ello el Papa San Sixto II, fue martirizado junto a cuatro de sus diáconos, por la policía del emperador.

Por eso San Lorenzo, tomó la totalidad del dinero y los bienes que la Iglesia y los repartió entre los más necesitados.

Además, el santo vendió los cálices de oro, copones y candelabros valiosos y repartió el dinero que recaudó, entre los pobres.

El alcalde Roma le ordenó a San Lorenzo que le lleve los tesoros de la Iglesia.

El Santo pidió tres días de plazo para poder reunir todos los tesoros pero utilizó ese plazo para reunir a todos los pobres y enfermos de Roma.

San Lorenzo se los presentó al alcalde y le dijo que esos eran los tesoros de la Iglesia.

Por lo tanto, se desató la ira del alcalde que ordenó que martirizaran al santo colocándole en una parrilla.

El martirio.

El santo diácono Lorenzo fue acostado en una parrilla, donde murió quemado dando testimonio de su fe cristiana.

Mientras era martirizado, el santo pidió que lo dieran vuelta para quedar quemado de ambos lados.

Los cristianos observaron que el rostro del mártir estaba lleno de esplendor pero los paganos no pudieron ver nada.

Su festividad.

La fiesta de San Lorenzo se celebra cada 10 de agosto.

ORACIÓN A SAN LORENZO.

Amado mártir San Lorenzo, que amaste tanto a los más necesitados,

te ruego que intercedas por mí, para que yo también tenga la misma generosidad para con los pobres y reparte mis bienes entre ellos,

y también para que persevere en la Fe.

Amén.