San Ildefonso Doctor de la Iglesia

San Ildefonso

San Ildefonso fue un arzobispo de España, que profesó una gran devoción por la Virgen María y es Doctor de lglesia.

Bajo el obispado de San Ildefonso, se unificó la liturgia en España.

También Ildefonso de Toledo, escribió muchas obras sobre teología mariana.

El capellán y notario de la Virgen María

El santo tomó los hábitos religiosos a pesar de la oposición paterna y alrededor del año 630, siendo elegido arzobispo de Toledo en el año 657.

Además fundó un convento de religiosas.

Entre las obras escritas por el santo se destaca: La virginidad perpetua de Santa María contra tres infieles.

El Milagro del Encuentro con la Virgen María

En la noche del 18 de diciembre del año 655, el santo junto a sus clérigos fueron a la iglesia, para cantar himnos en honor a la Virgen María.

Al llegar a la capilla, observaron que brillaba con una luz tan intensa como deslumbrante y sintieron miedo.

Por eso, huyeron todos pero Ildefonso permaneció allí junto a dos diáconos e ingresaron al altar.

Ante ellos se encontraba La Inmaculada Concepción, sentada en la silla del obispo, rodeada por una compañía de vírgenes entonando cantos celestiales.

La Santísima Virgen María le hizo una seña con la cabeza para que el santo acercara.

¿Qué le dijo la VIrgen?

El santo se acercó y entonces la Virgen fijó sus ojos sobre él y dijo: “Tu eres mi capellán y fiel notario. Recibe esta casulla la cual mi Hijo te envía de su tesorería.”

Después de decirle esto, la Virgen misma lo invistió, dándole las instrucciones de usarla solamente en los días festivos designados en su honor.

Esta aparición y la casulla, fueron pruebas tan claras, que el concilio de Toledo ordenó un día de fiesta especial para perpetuar su memoria.

En la catedral los peregrinos pueden aun observar, en la Capilla de la Descensión de Toledo, la piedra en que la Virgen Santísima puso sus pies cuando se le apareció a San Ildefonso.

Festividades

La fiestas de San Ildefonso se celebra cada 23 de enero.

Además, cada 18 de diciembre se celebra “La Descensión de la Virgen María” para recordad la milagrosa aparición de la Virgen María al santo.

Oración a la Virgen María de San Ildefonso

A ti acudo, única Virgen y Madre de Dios. Ante la única que ha obrado la Encarnación de mi Dios me postro.
Me humillo ante la única que es madre de mi Señor. Te ruego que por ser la Esclava de tu Hijo me permitas consagrarme a ti y a Dios, ser tu esclavo y esclavo de tu Hijo, servirte a ti y a tu Señor.

A Él, sin embargo, como a mi Creador y a ti como madre de nuestro Creador;
a Él como Señor de las virtudes y a ti como esclava del Señor de todas las cosas; a Él como a Dios y a ti como a Madre de de Dios.

Yo soy tu siervo, porque mi Señor es tu Hijo. Tú eres mi Señora, porque eres esclava de mi Señor.

Concédeme, por tanto, esto, ¡oh Jesús Dios, Hijo del hombre!: creer del parto de la Virgen aquello que complete mi fe en tu Encarnaciòn; hablar de la maternidad virginal aquello que llene mis labios de tus alabanzas; amar en tu Madre aquello que tu llenes en mi con tu amor; servir a tu Madre de tal modo que reconozcas que te he servido a ti; vivir bajo su gobierno en tal manera que sepa que te estoy agradando y ser en este mundo de tal modo gobernado por Ella que ese dominio me conduzca a que Tú seas mi Señor en la eternidad.

¡Ojalá yo, siendo un instrumento dócil en las manos del sumo Dios, consiga con mis ruegos ser ligado a la Virgen Madre por un vínculo de devota esclavitud y vivir sirviéndola continuamente!

Pues los que no aceptáis que María sea siempre Virgen; los que no queréis reconocer a mi Creador por Hijo suyo, y a Ella por Madre de mi Creador; si no glorificáis a este Dios como Hijo de Ella, tampoco glorificáis como Dios a mi Señor. No glorificáis como Dios a mi Señor los que no proclamáis bienaventurada a la que el Espíritu Santo ha mandado llamar así por todas las naciones; los que no rendís honor a la Madre del Señor
con la excusa de honrar a Dios su Hijo.

Sin embargo yo, precisamente por ser siervo de su Hijo, deseo que Ella sea mi Señora; para estar bajo el imperio de su Hijo, quiero servirle a Ella; para probar que soy siervo de Dios, busco el testimonio del dominio sobre mi de su Madre; para ser servidor de Aquel que engendra eternamente al Hijo,
deseo servir fielmente a la que lo ha engendrado como hombre.
Pues el servicio a la Esclava está orientado al servicio del Señor;
lo que se da a la Madre redunda en el Hijo;
lo que recibe la que nutre termina en el que es nutrido,
y el honor que el servidor rinde a la Reina viene a recaer sobre el Rey.

Por eso me gozo en mi Señora,
canto mi alegría a la Madre del Señor,
exulto con la Sierva de su Hijo, que ha sido hecha Madre de mi Creador
y disfruto con Aquélla en la que el Verbo se ha hecho carne.
Porque gracias a la Virgen yo confío en la muerte de este Hijo de Dios
y espero que mi salvación y mi alegría venga de Dios siempre y sin mengua,
ahora, desde ahora y en todo tiempo y en toda edad
por los siglos de los siglos.
Amén.

              (Del Libro de la perpetua virginidad de Santa María)