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San Bruno

El fundador de los cartujos.

San Bruno fue un monje que nació en Colonia (actualmente ciudad de Alemania), que fundó la orden de los cartujo y se lo considera patrono contra las posesiones demoníacas y contra los maleficios.

Los comienzos

Bruno fue profesor de filosofía y teología en la escuela de Reims y luego fue nombrado obispo de esa arquidiócesis.

El santo rehusó ser nombrado Arzobispo de Reims porque se sentía más atraído por llevar  una vida austera y solitaria.

El monje fue en busca de San Hugo de Grenoble, quien conduce a Bruno y sus compañeros a un lugar muy solitario de su diócesis.

La primera Cartuja

En el lugar adonde fueron conducido por San Hugo,  los monjes dan inicio a un muy austero modo de vida monástica, donde se combina la vida eremítica con la vida en comunidad.

El nombre de Cartuja deriva del nombre del lugar (Chartreuse, en francés; Cartusia, en latín).

El modo de vida cartujo

Los cartujos viven según la regla de San Bruno, que se caracteriza por lo siguientes: el silencio perpetuo, levantarse a media noche a orar por más de una hora, rezar a las cinco y media de la mañana en coro en la capilla durante una hora, repitiendo el ritual al mediodía y al atardecer, nunca comer carne ni tomar licores, solamente recibir visitas una vez al año, dedicarse varias horas al estudio o a tareas manuales y vivir totalmente aislados del mundo.

Su último tiempo

San Bruno vuelve a la vida monacal y solitaria, falleciendo el 6 de octubre de 1101, luego de vivir en Roma por pedido del Papa Ulpiano II,

Novena a San Bruno

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oh glorioso San Bruno, a quien Dios confió el cuidado de mi salvación, cuando en el santo Bautismo, me adoptó como uno de sus hijos, concédeme por tu intercesión, la gracia de llevar una vida acorde con las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo.

Ayúdame, caritativo protector de mi alma, a recuperar la gracia del Bautismo que he perdido debido al pecado,

Que por tu santa intercesión, Dios me conceda la ayuda y la gracia que necesito para imitar fielmente Sus virtudes.

Te ruego me protejas de todo mal y no me abandones en la hora de mi muerte. Amén

Realiza tu petición.

San Bruno, monje humilde y protector en toda la adversidad, ruega por mí y ayúdame a alcanzar la gracia que con Fe te solicito.

Reza un Padrenuestro, un Avemaría y un gloria.

Amado Dios mío, que llamaste a San Bruno para que te sirviera en soledad, concedele por su intercesión, que en medio de los cambios de este mundo, podamos mirarte solamente a Ti.

Por Jesucristo, Nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

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