Categorías
Santas

Santa Teresita del Niño Jesús

Patrona de las Misiones.

Santa Teresita nació el 2 de enero de 1873, en el seno de una familia muy piadosa, sus padres Luis Martín y Celia Guérin, también son santos.

Cuando sólo tenía 4 años, murió su madre, lo que obligó a su padre Martín a vender todo lo que tenía, para  ir a vivir a Lisieux.

A los 14 años, Santa Teresita ingresó al Carmelo de Lisieux pero se encontró con un obstáculo: el superior eclesiástico del lugar no autorizaba su ingreso hasta que cumpliera 21 años.

Por consiguente, Teresita solicitó audiencias con los obispos de Lisieux y Bayeux, para que le permitieran ingresar al convento carmelita pero no obtuvo respuesto.

Por eso fue hasta el Vaticano, para pedirle nada más y nade menos que al Papa León XIII, que la dejara ingresar al Carmelo.

Allí  recibió una respuesta evasiva, que no era lo que ella esperaba.

Finalmente, Teresita pudo ingresar al Carmelo el 9 de abril 1888, después de abandonarse a la Divina Providencia.

La vida en el Carmelo

Durante su vida en el convento, no le faltaron dificultades que tuvo que enfrentar y resolver, donde llegó a sentir sequedad en el alma.

La santa se ocupó de realizar varias labores, hasta que un día fue designada para ser auxiliar de la maestra de novicias.

La Historia de un Alma

El libro “Historia de un Alma” fue escrito por Santa Teresita, a pedido de la Madre Superiora Inés de Jesús, entre 1885 y 1896.

El libro se publicó en el año 1898 y es el principal manuscrito de la vida de Santa Teresita.

En ese libro cuenta en que consiste la infancia espiritual: hacerse niño o niña, ante Dios y los hombres.

También define a la oración como una simple mirada al cielo, un grito de amor y gratitud, tanto en el momento de la prueba como en el momento de gozo.

Su gran deseo ha sido: “Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la Tierra”

Su festividad se celebra el 1 de octubre.

ORACIÓN A SANTA TERESITA

Amada Santita de mi vida, a ti me encomiendo cada día,

sé que tu deseo es pasar haciendo el bien en la Tierra,

por eso me entrego a tu santa intercesión,

sobre todos en los momentos de sequedad de mi alma,

para que me concedas del Señor,

que nunca abandone la oración y la gracia de la perseverancia final,

para poder estar contigo en el cielo, alabando al Señor.

Amén.

POEMA DE SANTA TERESITA

MI CANTO DE HOY

Mi vida es un instante, una efímera hora,
mi vida es sólo un día volandero y fugaz :
Tú lo sabes, Dios mío, ¡para amarte aquí abajo
no tengo más que hoy !

¡Oh, Jesús, yo te amo, hacia ti mi alma tiende,
sé por un solo día mi dulce protección,
ven y reina en mi pecho y dame tu sonrisa
¡nada más que por hoy !

¿Qué me importa que en sombras esté envuelto el futuro ?
¡Nada puedo pedirte para mañana, oh Dios… !
Conserva mi alma pura, cúbreme con tu sombra
¡nada más que por hoy !

Si pienso en el mañana, me asusta mi inconstancia,
siento nacer tristeza, tedio en mi corazón.
Mas yo acepto, Dios mío, la prueba, el sufrimiento
¡nada más que por hoy !

¡Oh , Piloto divino, cuya mano me guía !,
en la ribera eterna pronto te veré yo.
Sobre las fieras olas guía en paz mi barquilla
¡nada más que por hoy !

¡Ah, déjame, Señor, esconderme en tu Faz !
allí no oiré del mundo el inútil fragor.
Dame tu amor, Señor, consérvame en tu gracia
¡nada más que por hoy !

Muy cerca de tu pecho, olvidada de todo,
ya no temo los miedos de la noche, mi Dios.
En tu amplio corazón dame un sitio , Jesús,
¡nada más que por hoy !

Pan vivo, Pan del cielo, divina Eucaristía,
¡oh misterio sagrado, regalo de tu amor !…
ven a habitar mi alma, Jesús, mi blanca Hostia,
¡nada más que por hoy !

Dígnate unirme a ti, Viña santa y sagrada,
y mi débil sarmiento dará fruto en sazón,
y yo podré ofrecerte mi racimo dorado, Señor, ¡ya desde hoy !

Es de amor el racimo, sus granos son las almas ;
para brotarlo, un día tengo que huye veloz.
¡Ay, dame, Jesús mío, el fuego de un apóstol
¡ nada más que por hoy !

¡Virgen Inmaculada, tú eres mi dulce Estrella
que irradias a Jesús y haces con Él mi unión !
Déjame, Madre buena, posar bajo tu manto
¡nada más que por hoy !

¡Santo ángel de mi guarda, cúbreme con tus alas,
que iluminen tus fuegos mi peregrinación !
Ven y guía mis pasos…, te suplico me ayudes
¡nada más que por hoy !

Señor, verte deseo sin velos y sin nubes,
mas, aún exiliada, ¡sin ti que débil soy !
Que tu adorable rostro tan solo se me oculte
¡nada más que por hoy !

Yo volaré muy pronto para ensalzar tus glorias
cuando el día sin noche se abra a mi corazón.
Entonces cantaré con las liras angélicas
¡el sempiterno hoy… !