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Santa Marta

Santa Patrona de las cocineras y las amas de casa.

Santa Marta de Betania fue una discípula de Jesús, hermana de María y de Lázaro, protagonista de importantes momentos del evangelio.

Marta y María

Evangelio según San Lucas: “38 Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.

39 Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.

40 Marta, que muy estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude».

41 Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,

42 y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria, María eligió la mejor parte, que no le será quitada».

La resurrección de Lázaro.

Evangelio según San Juan: “1 Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta.

2 María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo.

3 Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, el que tú amas, está enfermo».

4 Al oír esto, Jesús dijo: «Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».

5 Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro.

6 Sin embargo, cuando oyó que este se encontraba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

7 Después dijo a sus discípulos: «Volvamos a Judea».

8 Los discípulos le dijeron: «Maestro, hace poco los judíos querían apedrearte, ¿quieres volver allá?».

9 Jesús les respondió: «¿Acaso no son doce la horas del día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo;

10 en cambio, el que camina de noche tropieza, porque la luz no está en él».

11 Después agregó: «Nuestro amigo Lázaro duerme, pero yo voy a despertarlo».

12 Sus discípulos le dijeron: «Señor, si duerme, se curará».

13 Ellos pensaban que hablaba del sueño, pero Jesús se refería a la muerte.

14 Entonces les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto,

15 y me alegro por ustedes de no haber estado allí, a fin de que crean. Vayamos a verlo».

16 Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: «Vayamos también nosotros a morir con él».

17 Cuando Jesús llegó, se encontró con que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro Días.

18 Betania distaba de Jerusalén sólo unos tres kilómetros.

19 Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano.

20 Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa.

21 Marta dio a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.

22 Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas».

23 Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará».

24 Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día».

25 Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá:

26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?».

27 Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo».

28 Después fue a llamar a María, su hermana, y le dijo en voz baja: «El Maestro está aquí y te llama».

29 Al oír esto, ella se levantó rápidamente y fue a su encuentro.

30 Jesús no había llegado todavía al pueblo, sino que estaba en el mismo sitio donde Marta lo había encontrado.

31 Los Judíos que estaban en la casa consolando a María, al ver que esta se levantaba de repente y salía, la siguieron, pensando que iba al sepulcro para llorar allí.

32 María llegó adonde estaba Jesús y, al verlo, se postró a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto».

33 Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado,

34 preguntó: «¿Dónde lo pusieron?». Le respondieron: «Ven, Señor, y lo verás».

35 Y Jesús lloró.

36 Los judíos dijeron: «¡Cómo lo amaba!».

37 Pero algunos decían: «Este que abrió los ojos del ciego de nacimiento, ¿no podría impedir que Lázaro muriera?».

38 Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima,

39 y le dijo: «Quiten la piedra». Marta, la hermana del difunto, le respondió: «Señor, huele mal; ya hace cuatro días que está muerto».

40 Jesús le dijo: «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?».

41 Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, te doy gracias porque me oíste.

42 Yo sé que siempre me oyes, pero le he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».

43 Después de decir esto, gritó con voz fuerte: «¡Lázaro, ven afuera!».

44 El muerto salió con los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: «Desátenlo para que pueda caminar».

45 Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él”.

Festividad

Cada 29 de julio.

ORACIÓN A SANTA MARTA.

¡Gloriosa Santa Marta! Tu que tuviste el honor y la alegría de hospedar a Jesús en el seno de tu familia tantas veces, de prestarle personalmente tus servicios domésticos, y que juntamente con tus santos hermanos Lázaro y María, gozaste de su divina conversación y doctrina, ruega por mí y por mi familia, para que en ella se conserve la paz y el mutuo amor, para que todos sus miembros vivan en la observancia de la Ley de Dios, y para que sólo Dios, y no el mundo ni el pecado, reine en nuestro hogar.

Libra a mi familia de toda desgracia espiritual y temporal, ayúdame en el cuidado de mis hijos y subordinados, y concédeme la dicha de verlos unidos bajo la mirada paternal de Dios en la tierra, para volver a verles reunidos en las moradas del cielo.

Amén