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Santa Juana de Arco

Patrona de Francia.

Santa Juana era hija de un campesino y fue educada en la fe por su madre.

Cuando salía a recoger flores al campo, tenía visiones donde veía al Arcángel San Miguel,  a Santa Catalina y  a Santa Margarita.

En esas visiones todos le decían a la joven de catorce años, lo siguiente: “Tú debes salvar a la nación y al rey”.

Francia en ese tiempo (siglo XV), estaba invadida por los ingleses.

Ante el pedido que recibió en esas visiones, quiso hablar con el rey de Francia, que después de algunas dilaciones la recibió.

Sólo quedaba en pie la ciudad de Orleans y Santa Juana le pide al rey Carlos, que la pusiese al frente de las tropas a lo que el rey accedió.

La liberación de Orleans

Santa Juana manó a hacer una bandera blanca, que tenía los nombres de Jesús y de María y se puso al frente de las tropas marchando hacia Orleans.

Los franceses lograron expulsar a los ingleses de Orlenas, además obtuvieron otras victorias,  que le permitieron al rey Carlos VII, ser coronado como rey de toda la nación.

Santa Juana fue considerada como una heroína nacional.

La falsa acusación

A pesar de las victorias obtenidas, París seguía en poder del enemigo.

Juana fue hasta allí, pero a causa de envidias el Rey Carlos VII, le retiró las tropas y Juana fue herida y tomada prisionera por el enemigo.

Los ingleses la sometieron a todo tipo de tormentos y la acusaron de brujería.

Esa acusación era muy típica, cuando se quería hacer desaparecer a una persona.

La muerte en la hoguera

Santa Juana fue amarrada a un poste, donde había una hoguera encendida,

Murió lentamente rezando e invocando al Arcángel San Miguel.

Despues de su muerte, el papa Calixto III, inició una investigación donde pudo comprobarse que Juana de Arco era inocente y se declaró que la condena fue injusta.

Santa Juana fue canonizada por el papa Benedicto XV y su festividad es el 30 de mayo.

ORACIÓN A SANTA JUANA DE ARCO

¡Oh Valiente y Gloriosa Santa Juana! Ruega por mí.

Ayúdame a tener el coraje necesario, para poder enfrentar las tribulaciones de cada día.

Ayúdame a tener siempre la mirada en Cristo Jesús y que siempre busque el amparo de María Santísima.

Me encomiendo a tí confiadamente, sabiendo que no dejarás de interceder ante el Señor, para que me mantenga firme en la Fe.

Amén.

Santa Juana de Arco. Reina, virgen y mártir