Santa Catalina Labouré

Santa Catalina Labouré

Santa Catalina Labouré fue una religiosa vicentina del siglo XIX, que fue vidente de la Virgen,  a quien la Santísima Madre le encargó, que se acuñara la Medalla Milagrosa, con una imagen de la Inmaculada Concepción.

Ingreso al Convento

Catalina ingresó al convento de Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, a poco de cumplir 24 años.

Al ingresar al convento, ve algo que la impacta, la imagen de un sacerdote que ella había visto en sueños y que en esos sueños, le decía: “Un día me ayudarás a cuidar a los enfermos”.

Ese sacerdote resultó ser el fundador de la congregación: San Vicente de Paul.

La historia de la Medalla Milagrosa

Sor Catalina era muy devota de la Virgen María, por eso mientras se encontraba rezando en la capilla del convento, se le apareció la Virgen, el 27 de noviembre de 1830.

La Santísima Virgen lucía resplandeciente y en esa aparición, la Santa Madre le encargó que se acuñara una medalla de la Inmaculada Concepción.

La medalla encargada por la Virgen, tenía que acuñarse de la siguiente forma: por un lado las iniciales de la Virgen María “M”, y una cruz, con esta frase “Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti”.

Medalla Milagrosa

En una segunda aparición, Catalina vio a la Virgen dentro de un marco oval, que se alzaba sobre un globo pisando una serpiente; de sus manos salían rayos de luz algunos de los cuales no llegaban a tierra.

Alrededor del margen del marco estaban inscritas las palabras “Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que acudimos a ti”.

Entonces la Santísima Virgen le dijo a Catalina: “Es la imagen de las gracias que reparto sobre las personas que me las piden”, y para explicar porque algunos de los rayos proyectados no llegaba a tierra, agrega: “Es la imagen de las gracias de aquellos que se han olvidado de pedírmelas”.

Mientras Catalina contemplaba, la imagen pareció rotar, y se podía observar un círculo con doce estrellas, una gran letra M superpuesta por una cruz y, debajo, las siluetas estilizadas del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María.

Además, la Virgen le pidió a Santa Catalina, que tomara esas imágenes y se las llevara a su sacerdote confesor (Juan María Aladel), y que le pida que las mismas debían ser grabadas en medallas, con esta frase: “Todos aquellos que porten la medalla recibirán grandes gracias.”

Festividad

La fiesta de esta gran santa, se celebra los 28 de noviembre. Santa Catalina vivió hasta los 70 años y fue canonizada por el Papa Pío XII.

Su cuerpo se conserva incorrupto en la Capilla de las Apariciones en la Rue du Bac, que se encuentra en París, Francia.

Oración a Santa Catalina Labouré

Santa Catalina Labouré, que fuiste elegida como vidente de la Virgen María.

Ella te reveló su deseo de que sus hijos llevan la Medalla Milagrosa como señal de su amor por ella y en honor de su Inmaculada Concepción.

Intercede por nosotros, para que podamos cumplir los deseos de nuestra madre celestial.

Pide que podamos recibir las gracias especiales que se derivan de las manos maternales como rayos de luz. Amén

El Rosario de la Virgen de la Medalla Milagrosa

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Dios nuestro.

Comienza el encuentro con la Virgen rezando:

“Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea.
Pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza.
A ti celestial Princesa, Virgen sagrada María
Te ofrezco, en este día, alma, vida y corazón.
Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía”.

1ª INVOCACIÓN DEL ROSARIO A LA VIRGEN MILAGROSA:
“Madre mía amantísima, Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, en todos los instantes de mi vida acuérdate de mí, miserable pecador/a”.

A continuación, rezas el Padre nuestro.

Luego rezas 10 jaculatorias: “Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti”

“Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, Amén”.

2ª INVOCACIÓN:
“Acueducto de las divinas gracias, Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, concededme abundancia de lágrimas para llorar mis pecados”.

Reza el Padre nuestro.

Luego rezas 10 jaculatorias: “Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti”

“Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, Amén”.

3ª INVOCACION:
“Reina de cielos y tierra, Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, sed mi amparo y defensa en las tentaciones de mis enemigos”.

Reza el Padre nuestro.

Luego rezas 10 jaculatorias: “Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti”

“Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, Amén”.

4ª INVOCACIÓN:
“Inmaculada, Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, alcanzadme de vuestro Santísimo Hijo las gracias que necesito para mi salvación2.

Después reza el Padre nuestro.

Luego rezas 10 jaculatorias: “Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti”

“Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, Amén”.

5ª INVOCACIÓN:
“Abogada y refugio de nosotros pobres pecadores, Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, asistidme en el trance de la muerte y abridme las puertas del cielo”.

Reza el Padre nuestro.

Después rezas 10 jaculatorias: “Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti”

“Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, Amén”.

Momento de hacer la petición de favor en el Rosario a la Milagrosa
Rezo:

“Santísima Virgen te agradecemos las gracias que hemos obtenido por tu misericordiosa intercesión y te suplico me ayudes a alcanzar, de tu divino Hijo Jesús, la gracia que ahora te pido”.

Y en silencio y con confianza: le pides a la Virgen de la Medalla Milagrosa, la gracia que necesitas que te conceda a través su medalla.

Oración Breve a la Virgen de la Medalla Milagrosa

“Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti”.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *