Política y Relaciones Internacionales

En el complejo entramado de la política global, las relaciones internacionales desempeñan un papel crucial en la configuración del orden mundial y en la interacción entre los Estados.

Sin embargo, la dinámica de estas relaciones está intrínsecamente ligada a los procesos políticos internos de cada país, especialmente en lo que respecta a la democracia y la toma de decisiones políticas.

Politica y relaciones internacionales

En este artículo, describiré como es la intersección entre política y relaciones internacionales desde la perspectiva de la teoría política, tomando como referencia las contribuciones de destacados académicos como Robert Dahl y Marcel Prelot, entre otros autores.

La perspectiva del Profesor Dahl

El renombrado politólogo Robert Dahl, en su obra “La Poliarquía”, plantea la idea de que la democracia no se limita únicamente al proceso electoral, sino que implica la participación equitativa de todos los ciudadanos en la toma de decisiones políticas.

Desde esta perspectiva, las políticas exteriores de un país no solo reflejan los intereses de sus élites políticas, sino que también están influenciadas por la voluntad y la opinión de la ciudadanía.

La teoría de las relaciones internacionales de Prelot

Marcel Prelot, destaca la importancia de los factores internos en la formulación de la política exterior de un Estado.

Bien decía este autor, que la politica interior y las relaciones internacionales son como dos caras de una misma realidad.

Según Prelot, los líderes políticos están sujetos a presiones tanto domésticas como internacionales, y sus decisiones son el resultado de una compleja interacción entre estos factores.

En este sentido, la calidad del sistema político interno de un país, incluido su grado de democracia, puede tener un impacto significativo en su comportamiento en el ámbito internacional.

Otra mirada sobre el tema

En el siglo XXI, un autor influyente que ha abordado esta temática es Joseph S. Nye Jr., conocido por su concepto de “poder blando”.

Nye sostiene que el poder de un país no solo se deriva de su capacidad militar o económica, sino también de su capacidad para influir a través de la persuasión y la atracción.

Pero la percepción y la atración, tambíen puede ser utilizada por quienes promueven el marxismo cultural.

El papel del marxismo cultural en las relaciones internacionales

El historiador y filósofo político británico Roger Scruton, en su obra “Cómo ser conservador” analiza la amenaza que representa el marxismo cultural para las instituciones democráticas y los valores tradicionales de Occidente.

Scruton señala que el marxismo cultural busca subvertir las estructuras de poder existentes y redefinir la moralidad y la identidad cultural en términos que son hostiles a la tradición occidental.

Otro autor que ha abordado este tema es Douglas Murray, cuyo libro “La locura de las masas: Género, raza y sexualidad en la era del marxismo cultural” examina cómo ciertos movimientos ideológicos están socavando la cohesión social y política en Occidente.

Murray argumenta que el marxismo cultural ha permeado las instituciones educativas, los medios de comunicación y el discurso público, y está impulsando una agenda radical que amenaza las libertades individuales y los principios democráticos.

Por lo tanto, en las relaciones internacionales, el marxismo cultural puede producir la polarización política y a la erosión de la confianza entre las democracias occidentales y las teocracias autoritarias musulmanas.

Por ejemplo, las diferencias en cuestiones como los derechos humanos, la libertad de expresión y la igualdad de género pueden exacerbar las tensiones entre estos dos sistemas políticos y culturales divergentes.

El poder blando de las democracias republicanas

En un mundo interconectado, las democracias republicanas, no tienen que dejar de ejercer su poder blando mediante la promoción de sus valores democráticos y republicanos, como también el establecimiento de relaciones basadas en el respeto mutuo y la cooperación.

Desde esta perspectiva, la calidad de la democracia en un país puede influir en su capacidad para participar constructivamente en el ámbito de las relaciones internacionales.

Los auténticos regímenes democráticos y republicanos, tienden a ser más transparentes y responsables ante su ciudadanía, lo que puede facilitar la construcción de la confianza y la cooperación con otros Estados.

Además, la existencia de mecanismos democráticos de control y rendición de cuentas puede contribuir a limitar la arbitrariedad y el abuso de poder en la formulación de la política exterior.

La pregunta es: ¿Cuantas democracias ocidentales, son verdaderamente republicanas?

Conflictos y tensiones entre distintos sistemas políticos

En la actualidad estamos ante testigos de una serie de conflictos y tensiones entre las democracias republicanas occidentales y los sistemas autoritarios.

Por ejemplo, las democracias republicanas occidentales, basadas en principios como la libertad individual, los derechos humanos y la separación entre religión y Estado, a menudo chocan con las teocracias musulmanas, donde la religión desempeña un papel central en la estructura política y social.

Esta discrepancia fundamental en la concepción del Estado y la sociedad puede conducir a conflictos en áreas como la política exterior, los derechos humanos y la seguridad internacional.

Rober Dahl señalaba con acierto, que el comportamiento de un sistema político está influido por la exitencia de otros sistemas políticos.

Para entender mejor esta dinámica, podemos recurrir a la obra de Samuel P. Huntington, quien en su libro “El Choque de Civilizaciones y la Reconfiguración del Orden Mundial” argumenta que los conflictos en el mundo contemporáneo están impulsados en gran medida por diferencias culturales y religiosas entre civilizaciones.

Huntington sostiene que las diferencias entre el mundo occidental y el mundo musulmán son especialmente pronunciadas y pueden generar conflictos significativos en el escenario mundial.

Además, la brecha entre las democracias republicanas y las teocracias musulmanas también puede ser exacerbada por factores como la geopolítica, los recursos naturales y los intereses estratégicos.

En este contexto, es importante reconocer la necesidad de un diálogo intercultural y un enfoque basado en el respeto mutuo para abordar estos conflictos de manera constructiva.

Conclusión

Los conflictos entre las democracias republicanas occidentales y las teocracias autoritarias musulmanas son el resultado de diferencias profundas en la concepción del Estado, la sociedad y la cultura.

Estos conflictos tienen ramificaciones significativas en la política internacional y requieren un enfoque cuidadoso y colaborativo para su resolución.

©Daniel Mendive 2024. CC POR 4.0 Creative Commons Atribución 4.0 Internacional

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