Nuestra Señora de la Divina Providencia

Nuestra Señora de la Divina Providencia

Nuestra Señora de la  Divina Providencia es un advocación originaria de Italia, que es la santa patrona de Puerto Rico. Nuestra Señora de la  Divina Providencia tiene como fecha de festividad el 19 de noviembre.

Origen

Según la tradición, tuvo su origen en el año el año 1732, cuando la Iglesia de San Blas y Carlos en Roma se expone la imagen de la Virgen con el Niño en sus brazos y se presentó con ese nombre.

En 1744 Benedicto XIV concede anualmente para celebrar también una solemnidad en honor de Nuestra Señora, Madre de la Divina Providencia, el sábado antes del tercer domingo de noviembre. Entonces se levantó con el mismo nombre que una hermandad autorizada por el Papa y elevado al rango de confraternidad por Gregorio XVI.

La Virgen de la Providencia es la Santa Patrona de Puerto Rico, donde se celebra su fiesta el 19 de noviembre, en coincidencia con la fecha donde fue descubierta la Isla de Borinquen, en el Segundo Viaje de Cristóbal Colón a América.

Festividad

Cada 19 de noviembre.

Novena a la Virgen de la Divina Providencia

Primer día
En este primer día te pido Señor mío que me hagas obediente y me ayudes a tener una comunión con el Espíritu Santo así como la tuvo María.

“Santo Cristo divino,
Vengo a ti este primer día en
humilde oración, para que transformes
mi corazón y mi espíritu.

Ayúdame a través de tu Santa Providencia
a tener una mejor relación contigo,
tal y como la santa María la tuvo.

Limpia mi corazón y hazme obediente
a tu palabra.”
Amén.

Segundo día
Este segundo día, es para pedirle a la Virgen de la Divina Providencia que llene nuestros días de alegría y felicidad, en un mundo como en el que vivimos, en oraciones se puede perder de vista las cosas que realmente importan y las que nos brindan la alegría y la felicidad verdadera.

“Santísima Madre de Dios,
te pido esta noche para que
sea derramada sobre mi cabeza una
unción de felicidad y alegría.

Ayúdame a encontrar el valor de las pequeñas
cosas y a ser feliz con las bendiciones que tengo.

Lléname de gozo en los momentos malos
y en los momentos buenos hazme agradecido.”
Amén.

Tercer día
Así como María tuvo que enfrentarse a muchas situaciones con amor, pero con firmeza al mismo tiempo, así también puedes pedirle a Dios que te dote de estas cualidades que tenía la madre de Jesús, que te enseñé a perdonar al que te hirió y te llene el corazón del amor del Señor.

“Santo Padre, en este tercer día,
te quiero pedir que me enseñes a
perdonar a todo aquel que una vez me dañó.

Enséñame mi Dios a tener la firmeza que
tuvo la Santa Virgen de la Providencia al
tomar la decisión de creer en ti.

Al mismo tiempo, llena mi corazón del amor
y la pureza de tu santo Espíritu.”
Amén.

Cuarto día
La oración del cuarto día es dedicada a la familia, para pedir protección para cada uno de tus seres queridos, así como también para pedir sabiduría para aprender a tomar las mejores decisiones para cada uno de los integrantes de tu hogar.

“Querido Dios mío,
grande eres por sobre todas las cosas,
te pido que siempre protejas a mi familia,
y alejes al mal de ella.

Ayúdame al igual que con la Virgen María,
a tomar las mejores decisiones para mis
seres queridos.

Y que cada uno de mis familiares,
pueda cumplir el propósito para el cual
fue creado, todo esto lo pido
en tu santo y divino nombre.”
Amén.

Quinto día
En ocasiones, por más que lo intentemos, no logramos tener esa pasión que tenían los grandes apóstoles por realizar la obra del Señor. Con esta oración pedirás para que sea renovada tu pasión y tu energía para hacer la obra de Cristo.

“Espíritu Santo, te doy gracias
porque sé que tú eres el Dios verdadero.

Lléname de la pasión de Cristo
para realizar su obra con amor y entusiasmo,
que la misma pasión que invadía a los apóstoles
y que invadió a la santa madre de Dios, me
invada a mí para realizar la obra divina.

Renueva mis fuerzas y mi ánimo para
que no me canse en cumplir los designios de Dios.”
Amén.

Sexto día
En la siguiente oración no pedirás solo por ti, sino que oraras por la unión de la iglesia completa, para que la Divina Providencia los cubra a todos bajo un mismo manto.

“Santa Virgen de la Providencia,
hoy quiero poner de lado mis necesidades
y pedir por la unión de la iglesia completa.

Que sea tu santo manto cubriendo a
toda la congregación, para que la incertidumbre
y el desánimo no los toque.

Por tu poder divino haznos más fuertes,
renueva nuestra fe y llénanos de tu espíritu.”
Amén.

Séptimo día
La vida está llena de decisiones y distintos caminos a seguir, en la séptima oración le pedirás a Dios que te guíe por el camino que le determinó para tu y que así puedas cumplir sus designios.

“Divino Señor Todopoderoso,
ayúdame a cumplir el propósito para
el cual fui creado.

En ocasiones puedo confundirme sobre
que camino tomar, que sea tu Divina Providencia,
guiando mis pasos, para que estos sean firmes
y así pueda encaminarme a cumplir tus designios.”
Amén.

Octavo día
La oración de este día es para pedirle a la Divina Providencia por tu salud y la de tus familiares.

“Divino Señor Todopoderoso,
ayúdame a cumplir el propósito para
el cual fui creado.

En ocasiones puedo confundirme sobre
que camino tomar, que sea tu Divina Providencia,
guiando mis pasos, para que estos sean firmes
y así pueda encaminarme a cumplir tus designios.”
Amén.

Noveno día
En este último día de la Novena, te pido Señor, que me concedas el perdón por cada uno de los pecados cometidos y por los que cometerés en el futuro, ya que como humano con naturaleza pecadora, estoy destinado a caer en el pecado.

“Glorioso y bondadoso Padre,
con el corazón en la mano quiero
pedirte perdón para cada uno de mis pecados,
y por cada una de las ofensas que he hecho contra ti.

Mira que aunque no soy digno de ti, quiero
hacer cuanto pueda para agradarte,
límpiame de todo pecado y hazme una
nueva criatura en Cristo.”
Amén.

 

Triduo a la Virgen de la Divina Providencia

Oración preparatoria
Amada Reina de los Ángeles, Santa Madre de Dios y madre nuestra, abogada ante el trono de la Divinidad, y canal por donde la Providencia de Dios comunica a los hombres los su misericordia: te ruego, dulce Madre, que me ampares y me ayudes en todas mis necesidades. Vela por mi salvación y te ruego me alcances de tu Divino Hijo el don de una fe fuerte, de una esperanza que no claudique, de una ardiente caridad, y perfecta contrición de mis pecados, para que, arrepentido de ellos, pueda conseguir, con tu intercesión, la gracia del Señor y la salud de mi alma. Amén.

1ª. Te saludo, Madre de la Divina Providencia, Virgen del Perpetuo Socorro, Asilo de los Desamparados, Salud de los Enfermos, Virgen de la Merced, de los Remedios, de los Milagros; vuelve tus ojos misericordiosos hacia mí, que te pido que te compadezcas de los enfermos y los pobre.

Dios te salve María…

2ª. Te saludo, Madre de la Divina Providencia, Torre inexpugnable de David, Auxilio de los Cristianos, Estrella de los Mares, Virgen Prudentísima, Madre del Buen Consejo, vuelve tus ojos misericordiosos hacia mí, y protégeme de los muchos peligros y tentaciones que me rodean.

Dios te salve María…

3ª. Te saludo, oh Madre de la Divina Providencia, Madre Buena, Consoladora de los afligidos, Causa de nuestra Alegría, Vida, Dulzura y Esperanza nuestra, vuelve tus ojos misericordiosos hacia mí, y dame consuelo en las amarguras y tribulaciones que experimente en mi vida.

Dios te salve María…

4ª. Te saludo, Nuestra Señora de la Divina Providencia, Madre de Gracia y de misericordia, Refugio de los pecadores, Abogada nuestra, vuelve tus ojos misericordiosos hacia mí, y líbrame de todo pecado, consígueme de tu Divino Hijo el perdón de todos ellos, dolor para llorarlos, sinceridad y humildad para confesarlos, y fortaleza para no cometerlos más.

Dios te salve María…

5ª. Te saludo, Nuestra Señora de la Divina Providencia, Madre, Reina y Señora nuestra, protege a mi familia y a todas las familias de mi tierra, reina en nuestros hogares, santifica nuestras costumbres, dirige nuestros gobernantes, multiplica las vocaciones religiosas, danos muchos y santos sacerdotes y muchas religiosas, ilumina nuestros obispos, haz que en toda la Nación reine en el corazón, de cada uno de sus habitantes, el amor a ti y a tu Divino Hijo.

Dios te salve María…

V/. Oh Madre de la Divina Providencia.
R/. Ruega por nosotros.

Oración

Oh Santa Madre de Dios y Madre nuestra: te ruego de todo corazón la gracia de colocar en ti nuestra esperanza y de agradarte con una constante y fervorosa devoción. Derrama tu amor de Madre sobre todos nosotros y ruega por nosotros para que te seamos fieles hasta la muerte, a fin de que, después de haberte amado, venerado, invocado e imitado en la presente vida te amemos, veneremos, ensalcemos e imitemos en la gloria, por eternidad de eternidades. Amén.