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Devociones Marianas

La Inmaculada Concepción

Dogma de Fe.

Este dogma de Fe fue establecido el 8 de diciembre de 1854 por el Papa Pío IX.

La Santísima Virgen María, Madre del Salvador, por una gracia especial de Dios, fue preservada de todo pecado desde su concepción.

El Documento que decreta el Dogma.

Es una Bula del Papa Pío IX, que se llama “Ineffabilis Deus”. 

En esa Bula el Papa dice: “Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles”.

La catequesis de San Juan Pablo II

El Papa San Juan Pablo II,  sobre este dogma ha dicho : “En María, llena de gracia, la Iglesia ha reconocido a la «toda santa, libre de toda mancha de pecado” (Lumen gentium, 56).

El término “hecha llena de gracia» que el ángel aplica a María en la Anunciación se refiere al excepcional favor divino concedido a la joven de Nazaret con vistas a la maternidad anunciada, pero indica más directamente el efecto de la gracia divina en María, pues fue colmada, de forma íntima y estable, por la gracia divina y, por tanto, santificada”.

Fundamento Bíblico.

En el Génesis se puede encontrar la promesa de la Redención, cuando Dios declara la enemistad entre la serpiente y la Mujer. Cristo, la semilla de la mujer (María) aplastará la cabeza de la serpiente. Ella será exaltada a la gracia santificante que el hombre había perdido por el pecado. Solo el hecho de que María se mantuvo en estado de gracia puede explicar que continúe la enemistad entre ella y la serpiente. 

Por eso se lo llama Protoevangelio, porque contiene la promesa concreta de que vendrá un redentor.

Junto con el Redentor, se manifestará esta obra maestra: La preservación perfecta de todo pecado de su Madre Virginal.

El texto original griego del Evangelio de San Lucas, que narra en encuentro entre la Virgen y el Argangel San Gabriel, utiliza una palabra “kecharitomene”, que quiere decir abundancia de gracia y no llena de gracia, como se lee en la versión en castellano.

ORACIÓN A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

¡Inmaculada Madre de Dios! Mira a este pecador que suplica tu santa intercesión.

¡Madre Bendita! ¡Abundante de Gracia! Aboga por mí ante el Señor para que me mire con bondad y perdone mis pecados.

Acompáñame Dulce Virgen María, en este duro peregrinar de cada día.

Protégeme del maligno y ayúdame a alcanzar la salvación.

Amén.

Jaculatoria

Bendita sea la santa e Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, Madre de Dios. Avemaría.

PIADOSO EJERCICIO PARA OFRENDAR 
A LA SANTÍSIMA E INMACULADA VIRGEN MARÍA, MADRE DE DIOS

Dios Poderoso y Eterno, que por la Inmaculada Virgen, preparaste una digna morada a tu Hijo; te suplico que, así como a ella la preservaste de toda mancha en previsión de la muerte del mismo Hijo, me concedas también que, por medio de su intercesión, llegue a tu presencia puro de todo pecado. Por el mismo Jesucristo, nuestro señor. Amén.

1. Bendita sea la santa e Inmaculada Concepción de la Gloriosa Virgen María, Madre de Dios. Se reza un Avemaría.

2. Oh Santa María, que entraste en el mundo sin mancha de culpa, consígueme de Dios que yo pueda salir de este mundo sin pecado. Se reza un Avemaría.

3. Oh Virgen María, que nunca tuviste la mancha del pecado original, ni de ningún pecado actual, te encomiendo y confío la pureza de mi corazón. Se reza un Avemaría.

4. Por tu Inmaculada Concepción, oh María, haz puro mi cuerpo y santa el mi alma. Se reza un Avemaría.

5. Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros, que recurrimos a Ti. Se reza un Avemaría.

La Inmaculada Concepción de la Virgen por Murillo