Apologética

Apologética

La apologética es la defensa de la Fe por medio de la razón, a fin de convencer a los que no creen y darle formación a los creyentes.

La apologética es un instrumento para luchar contra la incredulidad y defender las verdades de la fe.

Entre los grandes apologistas de la historia de la Iglesia, se encuentra San Agustín de Hipona.

Otro de los grandes apologistas de la Iglesia, ha sido San Justino, un filósofo del siglo II, que murió mártir. 

Veremos a continuación algunas de las enseñanzas de este gran apologeta.

Apologética de San Agustín (fragmento)

“Les hablo con las palabras del Apóstol: Revistasen de Jesucristo, el Señor y no se entreguen a satisfacer las pasiones de esta vida mortal, para que se revistan de la vida que han revestido en el sacramento”.

“Esta es la eficacia del sacramento, se trata en efecto, del sacramento de la vida nueva, la cual empieza en el tiempo presente por el perdón de todos los pecados, y llegará a la plenitud en la resurrección de los muertos”.

Además el santo destaca que “Jesucristo, al dignarse asumir por nosotros la condición humana, se ha convertido para ustedes en el camino seguro hacia él, al cual se dirigen”.

“Es grande, en efecto, la bondad que tiene reservada para sus fieles, y que descubrirá y completará para lo que se acogen a él , cuando llegue el momento de la posesión efectiva de que ahora hemos recibido sólo en esperanza”.

Otro punto interesante que señala San Agustín de Hipona, es que el Señor al despojarse de la mortalidad de la carne, por su resurrección, hizo resurgir un cuerpo no distinto del de antes, pero sí libre para siempre de la muerte.

Apologética de San Justino (fragmento)

San Justino decía lo siguiente a los convertidos: “se los exhorta a que pidan perdón a Dios de los pecados cometidos”.

Además, el santo explicaba la forma de pedir perdón, por medio de la oración y los ayunos. Y agregaba “nosotros nos unimos también a sus oraciones y ayunos”.

El agua bautismal

San Justino decía que los convertidos, con el agua bautismal “son regenerados del mismo modo que fuimos nosotros”.

Los que reciben el agua bautismal, reciben “el baño de agua en el nombre del Padre, Dios y Señor de todos, y Nuestro Salvador Jesucristo y del Espíritu Santo.

El baño bautismal se llama iluminación

San Justino afirmaba que el baño bautismal se llama iluminación, “porque son iluminadas las mentes de los que aprenden de estas cosas”.

Además agrega el santo, que ” el que es iluminado es también lavado en el nombre de Jesucristo” y del Espíritu Santo .

Como bien dice el santo, el Espíritu Santo anunció de antemano por boca de los profetas, todo lo referente a Jesús.

La lucha contra las herejías

En el tratamiento de esta cuestión, se destaca San Ireneo de Lyon, que vivió principalmente durante el siglo II.

La defensa de la Eucaristía, fue uno de los puntos donde se destacó este santo, como se verá a continuación.

Eucaristía y Redención

San Ireneo dice que “Si no fuese verdad que nuestra carne es salvada, tampoco lo sería que el Señor nos redimió con su sangre”.

Además sostiene: “El Verbo de Dios asumió en toda su realidad para redimirnos con su sangre” todo lo que pertenece a la condición del hombre.

Por eso el santo dice: “Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados”.

“Por tanto, si el cáliz y el pan, cuando ellos se pronunciaban las palabras sacramentales, se convierten en la sangre y el cuerpo eucarísticos del Señor”.